El término Acta Sanctae Sedis pertenece a la tradición histórica de la publicación oficial. A partir de la reforma impulsada por el papa Pío X con la Constitución «Promulgandi» (29 de septiembre de 1908), se estableció el método ordinario de promulgación pontificia: la inserción del texto de la ley en el boletín oficial de la Santa Sede, Acta Apostolicae Sedis.3
En otras palabras, el papel jurídico que antes se atribuía a la publicación bajo la denominación tradicional quedó consolidado en torno a Acta Apostolicae Sedis como instrumento oficial para dar a conocer y hacer obligatorias, en los términos del derecho de la Iglesia, las disposiciones normativas.3,2


