Origen y finalidad
El papa Pío XII explica que, al hablar de la dignidad real de María, no pretende introducir una novedad que deba ser aceptada como nueva revelación, sino recordar que el título y los fundamentos de la dignidad regia ya están expuestos «en documentos antiguos de la Iglesia» y en los «libros de la sagrada liturgia».1
En continuidad con ese enfoque, el documento remite a la predicación y a la oración cristiana tradicional, y presenta la realeza de María como una consecuencia de su relación íntima con Cristo.1,1
Asunción y Año Mariano
En la encíclica, Pío XII sitúa el anuncio de la realeza de María en el marco de los acontecimientos marianos recientes. Por una parte, recuerda que en el año santo de 1950 definió solemnemente el dogma de la Asunción: «definimos el dogma de la Asunción... al cielo» en el 1 de noviembre de 1950.2
Por otra parte, menciona que, teniendo en cuenta ese acontecimiento, instituyó el Año Mariano.2
Ese Año Mariano, proclamado para conmemorar el centenario de la definición de la Inmaculada Concepción, fue convocado para celebrarse «desde el mes de diciembre... hasta el mismo mes del año siguiente».3
En consecuencia, en la práctica litúrgica y devocional se identifica comúnmente con el Año Mariano de 1954, al desarrollarse a lo largo del periodo que alcanza ese año (según el modo de cómputo indicado por Pío XII en la proclamación).3


