La enciclopedia católica en español

Ad Caeli Reginam

Ad Caeli Reginam es una encíclica del papa Pío XII (1954) dedicada a proclamar la realeza de la Virgen María bajo el título de «Reina del Cielo» y a promover la devoción al respecto. En el texto, el pontífice afirma que no se trata de proponer una «verdad nueva», sino de recordar una doctrina ya presente en la Tradición y en la liturgia, y anuncia la institución de una fiesta litúrgica en honor de la Virgen María, Reina, vinculada al cierre del Año Mariano.1,1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAd Caeli Reginam
CategoríaObra
DescripciónEmitida al cierre del Año Mariano, tras la definición del dogma de la Asunción (1950) y conmemorando el centenario de la Inmaculada Concepción.
Autor
Fecha de Publicación1954-05-31
Importancia EclesialInstituyó la fiesta litúrgica de la Virgen María, Reina, inicialmente el 31 de mayo, trasladada al 22 de agosto tras la reforma del calendario después del Concilio Vaticano II.
TemaRealeza de la Virgen María como Reina del Cielo y promulgación de la fiesta litúrgica de María Reina
TipoEncíclica
Enlace oficialAd Caeli Reginam

Tabla de contenido

Contexto histórico

Origen y finalidad

El papa Pío XII explica que, al hablar de la dignidad real de María, no pretende introducir una novedad que deba ser aceptada como nueva revelación, sino recordar que el título y los fundamentos de la dignidad regia ya están expuestos «en documentos antiguos de la Iglesia» y en los «libros de la sagrada liturgia».1

En continuidad con ese enfoque, el documento remite a la predicación y a la oración cristiana tradicional, y presenta la realeza de María como una consecuencia de su relación íntima con Cristo.1,1

Asunción y Año Mariano

En la encíclica, Pío XII sitúa el anuncio de la realeza de María en el marco de los acontecimientos marianos recientes. Por una parte, recuerda que en el año santo de 1950 definió solemnemente el dogma de la Asunción: «definimos el dogma de la Asunción... al cielo» en el 1 de noviembre de 1950.2

Por otra parte, menciona que, teniendo en cuenta ese acontecimiento, instituyó el Año Mariano.2

Ese Año Mariano, proclamado para conmemorar el centenario de la definición de la Inmaculada Concepción, fue convocado para celebrarse «desde el mes de diciembre... hasta el mismo mes del año siguiente».3

En consecuencia, en la práctica litúrgica y devocional se identifica comúnmente con el Año Mariano de 1954, al desarrollarse a lo largo del periodo que alcanza ese año (según el modo de cómputo indicado por Pío XII en la proclamación).3

Contenido doctrinal

No se propone «una verdad nueva»

Pío XII insiste explícitamente en que su intervención no busca que los cristianos crean una verdad «nueva», sino que se apoye en elementos ya asentados: tradición eclesial y liturgia.1

Fundamento cristológico y bíblico-litúrgico

El argumento principal parte del hecho de que María, por haber dado a luz al Hijo del Altísimo, participa de los privilegios concedidos por Dios de modo singular.1

Pío XII señala también que la unión entre madre e hijo hace comprensible la dignidad real de la Madre de Dios.1

En esta línea, el texto presenta testimonios patrísticos donde María es llamada con títulos regios (por ejemplo, «Señora», «Reina», «Duquesa/Amada», según las traducciones), y reafirma que esos títulos aparecen también en la veneración eclesial.1,1

María intercede como Reina

El documento no separa la realeza del papel materno e intercesor de María. De hecho, recoge la idea -ya presente en la tradición- de que María, situada cerca de Dios «para interceder por nosotros», es saludada como Reina.1,1

Además, al hablar de la razón de su intercesión, el texto remite a la eficacia de su oración «con solicitud de madre» y al lugar que ocupa en el conjunto de la historia de la salvación.1

Fiesta litúrgica de «la Virgen María, Reina»

Institución y finalidad

Pío XII anuncia que, para «llevar el Año de María» a un «término feliz y beneficioso», y respondiendo a peticiones llegadas desde diversos lugares, ha decidido instituir la fiesta litúrgica de la Virgen María, Reina.1

En otras palabras: la fiesta aparece en el encuadre pastoral del cierre del Año Mariano y se entiende como un clímax («una culminación») de las manifestaciones de devoción mariana promovidas durante ese periodo.1

Fecha original: 31 de mayo

El calendario litúrgico tradicional asociado a esta devoción fijó la fiesta inicialmente en el 31 de mayo.4

Reforma del calendario: traslado al 22 de agosto

Tras la reforma del calendario litúrgico (asociada a la reorganización general posterior a 1969), la fiesta de «María Reina» quedó situada el 22 de agosto.4

El mismo texto litúrgico consultado explica el sentido del traslado: el nuevo calendario eligió para esa celebración el antiguo día de la octava de la Asunción, de modo que la conmemoración de María como Reina quedaba vinculada a su gloria en el cielo.4

Recepción y desarrollo posterior

La devoción impulsada por la encíclica se insertó en la vida litúrgica, y la Iglesia siguió reconociendo el papel de las celebraciones de los santos y de las memorias marianas, en el marco general de la reforma posterior al Concilio Vaticano II.5,6

En particular, el ajuste de la distribución de las celebraciones en el calendario busca equilibrar el lugar de las memorias con la centralidad de la semana litúrgica y de las celebraciones principales.5,6

En síntesis

  • Pío XII presenta la realeza de María como doctrina ya presente en la Tradición y en la liturgia, y no como una novedad.1
  • En el marco del periodo mariano de posguerra, la encíclica recuerda la definición de la Asunción realizada por Pío XII en 1950 mediante Munificentissimus Deus.7,2
  • La fiesta de «la Virgen María, Reina» fue instituida por Pío XII como parte del cierre del Año Mariano, y se estableció inicialmente el 31 de mayo, para luego ser trasladada al 22 de agosto en la reforma del calendario.1,4

Citas y referencias

  1. Ad caeli reginam, Papa Pío XII. Ad Caeli Reginam (1954). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
  2. Sobre la proclamación del reinado de María, Papa Pío XII. Ad Caeli Reginam, 3 (1954). 2 3
  3. Proclamación de un año mariano para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, Papa Pío XII. Fulgens Corona, 30 (1953). 2
  4. María reina, Silla Santa. Libro romano de misas, 973 (1975). 2 3 4
  5. B4. El culto a los santos después del Vaticano II, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 324 (1999). 2
  6. II. La importancia de los santos hoy, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 325 (1999). 2
  7. Munificentissimus deus, Papa Pío XII. Munificentissimus Deus, 41 (1950).
Modificado el 30 de junio de 2026 • FideScore™ 6.88Citar este artículo

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →