Desde los primeros tiempos, el Aleluya ha sido integrado en las liturgias cristianas, donde su carácter de expresión emocional de devoción fue profundamente influenciado por las memorias cristianas y el espíritu de la fe. Su significado original de alabanza general a Dios se enriqueció con un nuevo sentido personal como estribillo pascual, adquiriendo un significado místico propio entre las palabras sagradas.
Liturgias Orientales
En las liturgias orientales, el Aleluya se ha utilizado tradicionalmente durante todo el año litúrgico, incluso en tiempos de penitencia como la Cuaresma y en los Oficios de difuntos. San Jerónimo narra que se cantó el Aleluya en los funerales de su hermana Fabiola, lo que ilustra su empleo como un «grito cristiano de victoria sobre el pecado y la muerte».
Las liturgias primitivas de Oriente, como las de San Marcos, San Santiago, San Clemente y San Juan Crisóstomo (también conocida como la Liturgia de Constantinopla), muestran un uso extensivo del Aleluya. Se encuentra en diversas partes de la misa:
- Antes del Evangelio: Como «Prólogo del Aleluya».
- Himno Querúbico: Cantado antes de la Consagración, a menudo con una triple repetición del Aleluya.
- Respuesta a invocaciones: En el coro, donde la congregación o los ministros asistentes repiten el Aleluya.
- Después de lecturas: Tras la lectura del Apóstol.
Liturgia Latina Romana
En el Rito Romano Latino, el uso del Aleluya está más restringido, principalmente reservado para tiempos de alegría y celebración. Según las regulaciones de San Gregorio, desde la Pascua hasta la Septuagésima (el período litúrgico que precede a la Cuaresma), el Aleluya no abandona la liturgia, salvo en ocasiones de luto o penitencia.
Períodos de Uso
El Aleluya se canta de forma destacada en los siguientes períodos y ocasiones:
- Tiempo Pascual: Es la «nota pascual característica» de la Misa y el Oficio Divino, apareciendo constantemente al principio, al final e incluso en medio de los salmos como una exclamación instintiva de gozo extático por la resurrección del Señor,.
- Vigilia Pascual (Sábado Santo) y de Pentecostés: Aunque son vigilias y días de ayuno, el Aleluya se canta porque en los primeros siglos la Misa se celebraba de noche y se consideraba parte de la solemnidad gozosa del día siguiente.
Períodos de Omisión
El Aleluya se omite en señal de penitencia o luto durante:
- Cuaresma: Es el período más notable de su supresión.
- Misas y Oficios de difuntos.
- Misas feriales durante el Adviento.
- Día de los Santos Inocentes Mártires: A menos que caiga en domingo.
- Vigilias que son días de ayuno: Si se celebra la Misa de la vigilia, excepto las de Pascua y Pentecostés.
La supresión del Aleluya durante la Cuaresma es una de las tradiciones más antiguas y distintivas del Rito Romano, creando una expectativa y un mayor impacto gozoso cuando regresa en la Vigilia Pascual.