En España, «altar menor» suele usarse para referirse a realidades distintas:
- un altar portátil (por ejemplo, cuando una comunidad necesita celebrar en un espacio no destinado a culto permanente);
- una estructura más pequeña que el altar fijo principal de una iglesia;
- una «pieza de altar» que se distingue del altar fijo, sin que por eso cambie el núcleo del rito.
En la catequesis práctica, esta expresión ayuda a describir una necesidad concreta (espacio reducido, transporte, celebraciones ocasionales). En el lenguaje técnico, la Iglesia prefiere centrarse en categorías como altar fijo, altar móvil/portátil y, sobre todo, en la distinción entre lugar sagrado y lugar no sagrado.


