Antecedentes: debates antiguos sobre el bautismo
La controversia sobre el bautismo -incluida la cuestión de quién puede bautizar válidamente- aparece en la historia eclesial en dos grandes fases: primero, una discusión relacionada con el ministro del sacramento (bautismo administrado por herejes), y más tarde otra controversia más tardía relativa al bautismo de infantes.
Se señala también que algunos movimientos medievales, como los petrobrusianos, rechazaron el bautismo infantil y que otros herejes sostuvieron opiniones parecidas «en algunos aspectos». No obstante, se subraya que la conexión histórica directa con el anabaptismo no es clara o, en todo caso, es escasa.
Sajonia y Turingia (1521-1525)
En la fase inicial del siglo XVI, un grupo autodenominado como «profetas de Zwickau» vinculó la discusión del bautismo con ideas de gran impacto social. Se identifica como iniciadores de la primera ofensiva contra el bautismo infantil a Nicolás Storch y Tomás Müntzer, junto con otros.
Sus propuestas incluían una igualdad absoluta entre los hombres y una comunidad de bienes, lo que condujo a tensiones con las autoridades civiles de Zwickau. En Wittenberg, la agitación y el impulso de reformas asociadas a Carlstadt y Storch llevaron a un enfrentamiento abierto con sectores de la Reforma vinculados a Lutero.
Movimiento anabaptista suizo (1523-1525)
En Suiza, la figura de Ulrich Zwinglio (vinculada al inicio de la Reforma en esa región) tuvo pronto competidores más radicales. En 1525, algunos de sus asociados se separaron para predicar el rebautismo y un programa de comunismo.
Se mencionan como líderes a Juan Denk y Baltasar Hubmaier. El movimiento atrajo seguidores con especial fuerza entre las clases trabajadoras en Suiza, el sur de Alemania y Austria, con centros destacados como Augsburgo, Núremberg y posteriormente Estrasburgo.
La resistencia al anabaptismo se explica desde dos frentes: por su relación con las causas de la Guerra de los Campesinos (que estalló en 1524 en el territorio donde ellos ya realizaban propaganda), y por medidas de los consejos municipales, como el decreto en Zúrich (1526) con penas severas. Aun así, el movimiento no desapareció.
Münster (1533-1535)
La expansión en la Baja Alemania y los Países Bajos se atribuye en gran medida a la actividad de Melchor Hofmann. La llegada de algunos de sus discípulos a Münster (1533-1534) marca el inicio del periodo más extraordinario del anabaptismo.
En Münster, los anabaptistas llegaron a controlar plenamente la ciudad, expulsando o logrando que abandonara el lugar la minoría más pacífica. El periodo se describe con dureza: se introdujeron prácticas como poligamia y comunismo, además de actos de saqueo relacionados con iglesias y monasterios.
El asedio se inició por el obispo Francisco de Waldeck, con apoyo político, y tras dieciséis meses la ciudad fue tomada por asalto. Los líderes se enfrentaron a ejecuciones especialmente crueles, y sus cuerpos fueron expuestos en jaulas de hierro en la torre de la iglesia de San Lamberto como advertencia pública.,
En términos de mentalidad religiosa, se presenta Münster como el escenario del establecimiento de un «Reino de Sion» (en 1534), asociado a una esperanza de nuevo orden y a la idea de compartir propiedad y mujeres como preludio del reino de Cristo; tales excesos fueron rechazados y no hallaron recepción en las teologías luteranas o reformadas.