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Anabaptistas

Los anabaptistas (término que significa «rebautizadores») fueron un movimiento de reforma de carácter eclesiástico y civil que surgió en el siglo XVI, durante la Reforma protestante. Se distinguieron especialmente por negar la validez del bautismo infantil y practicar el bautismo de adultos. Aunque en sus comienzos algunos grupos mostraron formas radicales y violentas, con el tiempo el movimiento se fue reorientando hacia corrientes más pacíficas, entre las que destacan los menonitas.1

Anabaptistas
Ver información de la imagenUno de los dos ejemplares aún existentes de los Artículos de Schleitheim de 1527 está expuesto en el Museo de Historia Local de Schleitheim. Original, Ruth Hockarth, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAnabaptistas
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónInició con los "profetas de Zwickau" y líderes como Nicolás Storch y Thomas Müntzer; se extendió a Suiza (Juan Denk, Baltasar Hubmaier) y a Münster bajo Melchor Hofmann; tras la represión y la caída de Münster, se reorientó hacia corrientes pacíficas, destacando los menonitas fundados por Menno Simons.
Fecha de Fundación1520
ConsecuenciasSurgimiento del menonitismo; persecuciones por católicos, luteranos y zwinglianos; establecimiento de comunidades anabaptistas en diversas regiones europeas.
Contexto HistóricoSurgió en el siglo XVI, durante la Reforma protestante
Enseñanzas PrincipalesRechazo del bautismo infantil; defensa del bautismo de adultos; primacía absoluta de la Escritura; rechazo a juramentos y pena capital; rechazo a la participación en el gobierno civil; visión de una comunidad cristiana restaurada; la Cena del Señor vista como memorial.
EstadoEl movimiento original desapareció y se transformó en corrientes menonitas y otras denominaciones anabaptistas
ImportanciaUno de los movimientos más influyentes y controvertidos de la Reforma; influyó en la teología protestante y en la aparición de denominaciones como los menonitas.
InfluenciaContribuyó al desarrollo de tradiciones anabaptistas contemporáneas y a la reflexión sobre la libertad religiosa.
OrigenSajonia, Turingia, Suiza y regiones de Alemania y los Países Bajos
TipoMovimiento eclesial, Movimiento de reforma eclesiástica y civil, Protestantismo radical del siglo XVI

Tabla de contenido

Etimología y significado histórico del término

El nombre anabaptistas es etimológicamente «de nuevo» (ana) y «bautizar» (baptizo), y en sentido amplio podría aplicarse a quienes practican un re-bautismo. Sin embargo, en el uso histórico habitual se aplica sobre todo a los grupos de la Reforma del siglo XVI que negaron la validez del bautismo de infantes y adquirieron gran visibilidad por esta controversia.1

En la discusión propia de estos grupos, el núcleo no era tanto si podía repetirse el bautismo en abstracto, sino si el primer bautismo recibido en la infancia era realmente válido.1

Rasgos doctrinales principales

Los anabaptistas compartieron -con matices según ramas y lugares- varias convicciones características:

Restauración del cristianismo apostólico y reforma social

Su proyecto incluía reconstruir la Iglesia y la sociedad sobre bases distintas, pretendiendo una restauración del cristianismo primitivo. En este marco se relacionaba la vida comunitaria con exigencias morales y con decisiones de orden social y político.1

En algunos grupos se llegó a sostener un fuerte componente comunal, descrito como comunismo en el «nuevo estado», y en ciertos casos se mencionan prácticas o ideas vinculadas a una comunidad de mujeres.1

Juramentos, pena capital y participación en el gobierno civil

Se caracterizaron por el rechazo de los juramentos y de la pena capital, y por la tendencia a abstenerse del ejercicio de la magistratura.1

Primacía absoluta de la Escritura y papel de la inspiración interior

Defendieron la supremacía absoluta y la suficiencia de las Sagradas Escrituras canónicas como norma de fe. Al mismo tiempo, en su piedad tuvo un papel relevante la inspiración privada y el sentimiento religioso, con una dinámica espiritual que podía abrir la puerta a interpretaciones muy personales.1

Rechazo del bautismo infantil

La doctrina más distintiva fue el rechazo del bautismo infantil, considerado por ellos carente de fundamento escriturístico.1

Eclesiología y sacramentos: la Cena como memorial

En su concepción reformadora, rechazaban también ciertos enfoques sacramentales del cristianismo histórico: por ejemplo, se afirma que veían la Eucaristía como una ceremonia conmemorativa.2

Orígenes y desarrollo histórico

Antecedentes: debates antiguos sobre el bautismo

La controversia sobre el bautismo -incluida la cuestión de quién puede bautizar válidamente- aparece en la historia eclesial en dos grandes fases: primero, una discusión relacionada con el ministro del sacramento (bautismo administrado por herejes), y más tarde otra controversia más tardía relativa al bautismo de infantes.1

Se señala también que algunos movimientos medievales, como los petrobrusianos, rechazaron el bautismo infantil y que otros herejes sostuvieron opiniones parecidas «en algunos aspectos». No obstante, se subraya que la conexión histórica directa con el anabaptismo no es clara o, en todo caso, es escasa.1

Sajonia y Turingia (1521-1525)

En la fase inicial del siglo XVI, un grupo autodenominado como «profetas de Zwickau» vinculó la discusión del bautismo con ideas de gran impacto social. Se identifica como iniciadores de la primera ofensiva contra el bautismo infantil a Nicolás Storch y Tomás Müntzer, junto con otros.1

Sus propuestas incluían una igualdad absoluta entre los hombres y una comunidad de bienes, lo que condujo a tensiones con las autoridades civiles de Zwickau. En Wittenberg, la agitación y el impulso de reformas asociadas a Carlstadt y Storch llevaron a un enfrentamiento abierto con sectores de la Reforma vinculados a Lutero.1

Movimiento anabaptista suizo (1523-1525)

En Suiza, la figura de Ulrich Zwinglio (vinculada al inicio de la Reforma en esa región) tuvo pronto competidores más radicales. En 1525, algunos de sus asociados se separaron para predicar el rebautismo y un programa de comunismo.1

Se mencionan como líderes a Juan Denk y Baltasar Hubmaier. El movimiento atrajo seguidores con especial fuerza entre las clases trabajadoras en Suiza, el sur de Alemania y Austria, con centros destacados como Augsburgo, Núremberg y posteriormente Estrasburgo.1

La resistencia al anabaptismo se explica desde dos frentes: por su relación con las causas de la Guerra de los Campesinos (que estalló en 1524 en el territorio donde ellos ya realizaban propaganda), y por medidas de los consejos municipales, como el decreto en Zúrich (1526) con penas severas. Aun así, el movimiento no desapareció.1

Münster (1533-1535)

La expansión en la Baja Alemania y los Países Bajos se atribuye en gran medida a la actividad de Melchor Hofmann. La llegada de algunos de sus discípulos a Münster (1533-1534) marca el inicio del periodo más extraordinario del anabaptismo.1

En Münster, los anabaptistas llegaron a controlar plenamente la ciudad, expulsando o logrando que abandonara el lugar la minoría más pacífica. El periodo se describe con dureza: se introdujeron prácticas como poligamia y comunismo, además de actos de saqueo relacionados con iglesias y monasterios.3

El asedio se inició por el obispo Francisco de Waldeck, con apoyo político, y tras dieciséis meses la ciudad fue tomada por asalto. Los líderes se enfrentaron a ejecuciones especialmente crueles, y sus cuerpos fueron expuestos en jaulas de hierro en la torre de la iglesia de San Lamberto como advertencia pública.3,1

En términos de mentalidad religiosa, se presenta Münster como el escenario del establecimiento de un «Reino de Sion» (en 1534), asociado a una esperanza de nuevo orden y a la idea de compartir propiedad y mujeres como preludio del reino de Cristo; tales excesos fueron rechazados y no hallaron recepción en las teologías luteranas o reformadas.4

Reorientación del movimiento y surgimiento del menonitismo

Se afirma que la caída de Münster y la represión decidida contra los anabaptistas (por católicos, luteranos y zwinglianos) provocaron la eliminación progresiva -y finalmente muy completa- de los rasgos más violentos del movimiento.1

En esta fase, Menno Simons (antes vinculado al clero católico y que se incorporó al partido en 1536) es presentado como una influencia beneficiosa hacia una mayor moderación. El nombre «anabaptistas» fue sustituido por otros, particularmente el de menonitas.1

Como consecuencia adicional, se menciona la aparición de anabaptistas en Inglaterra tras Münster, con un número de seguidores probablemente formado en gran parte por refugiados holandeses y alemanes; sin embargo, las penas de muerte y destierro limitaron su desarrollo.1

Los menonitas: perfil histórico y rasgos confesionales

Los menonitas derivan su nombre de Menno Simons y se describen como una denominación protestante surgida en Suiza en el siglo XVI.5

Se ofrece un perfil biográfico: Menno Simons nació en 1492 y fue ordenado sacerdote católico en 1515 o 1516; posteriormente renunció al ministerio y, el 12 de enero de 1536, se convirtió en un anciano anabaptista. Su vida restante se dedicó a consolidar la nueva comunidad, con influencia notable especialmente como escritor.5

En cuanto a la formación del movimiento, se menciona que en 1525 Grebel y Manz fundaron una comunidad anabaptista en Zúrich. La persecución siguió desde la fundación del nuevo grupo, prolongándose hasta 1710 en distintas regiones suizas, aunque con persistencia de algunas comunidades.5

Creencias y prácticas características

Entre las opiniones atribuidas a los menonitas se incluyen:5

  • Rechazo del bautismo infantil.5
  • Rechazo de juramentos, de los litigios y de ocupar cargos civiles.5
  • Rechazo de portar armas.5
  • El bautismo de adultos y la Cena del Señor se conservan, pero se describe que Jesucristo no estaría realmente presente, tratándose más bien como un rito.5
  • No resistencia a la violencia como principio relevante, junto con un uso amplio de la excomunión.5

La fuente también advierte que no todas estas posiciones se sostienen de manera uniforme en la actualidad: algunos menonitas aceptan cargos seculares.5

La respuesta católica: bautismo infantil y continuidad de la fe apostólica

Necesidad del bautismo

La Iglesia Católica afirma la necesidad del bautismo para la salvación en los términos que enseña el Magisterio. El Catecismo señala que el Señor afirma la necesidad del bautismo para la salvación y que la Iglesia no conoce otros medios para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna, por lo que se esfuerza en que quienes pueden reciban el bautismo para «nacer de agua y del Espíritu».6

Inclusión de los infantes en la ley de Cristo

Se enseña que la ley de Cristo se aplica también a los infantes: al interpretar Juan 3 (nacer de nuevo «del agua y del Espíritu»), se considera que el alcance incluye a quienes tienen derecho al Reino, y se apela a la actitud de Jesús con los niños (Mateo 19:14) y al relato paralelo (Lucas 18:15), donde se habla explícitamente de infantes.7

La Iglesia sostiene además que, así como en el Antiguo Testamento la circuncisión se aplicaba con especial referencia a los infantes, en la Nueva Ley el bautismo toma el lugar del rito antiguo.7

Tradición patrística y definición conciliar

Desde la antigüedad cristiana, se presenta como constante la práctica de bautizar a los niños. Entre testimonios patrísticos se mencionan a Orígenes, san Agustín y san Cipriano, y se cita que el Concilio de Cartago (253) rechazó la idea de retrasar el bautismo infantil «hasta el octavo día» y que el Concilio de Milevi (416) anatematizó la opinión contraria.7

De modo solemne, se indica que el Concilio de Trento definió la doctrina del bautismo infantil y que condenó la tesis de que los infantes no serían capaces de recibir un bautismo válido (tesis rechazada por los valdenses, cátaros y posteriormente por los anabaptistas).7

Asimismo, se afirma que Trento condenó la opinión de Erasmo según la cual quienes habían recibido bautismo infantil debieran quedar libres, al hacerse adultos, para ratificar o rechazar las promesas bautismales.7

Conclusión

Los anabaptistas constituyen una de las corrientes más influyentes y controvertidas de la Reforma del siglo XVI por su rechazo del bautismo infantil y su insistencia en un cristianismo entendido como restauración apostólica. Su historia muestra una evolución desde grupos iniciales ligados a fuertes propuestas sociales y, en algunos casos, experiencias religiosas radicales (como las vinculadas a Münster), hacia formas más moderadas que dieron lugar al menonitismo, con rasgos propios en la práctica comunitaria y en la comprensión de los sacramentos.1,3,5

La Iglesia Católica, por su parte, mantiene con continuidad que el bautismo -incluido el de los infantes- es conforme a la ley de Cristo, es necesario para la salvación y está atestiguado por la tradición antigua y por definiciones conciliares como la de Trento.6,7

Citas y referencias

  1. Anabaptistas. Enciclopedia Católica, Anabaptistas (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
  2. La reforma. Enciclopedia Católica, La reforma (1913).
  3. Münster. Enciclopedia Católica, Münster (1913). 2 3
  4. Milenio y milenarismo. Enciclopedia Católica, Milenio y milenarismo (1913).
  5. Menonitas. Enciclopedia Católica, Menonitas (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  6. Catecismo de la Iglesia Católica, 1257 (1992). 2
  7. Bautismo. Enciclopedia Católica, Bautismo (1913). 2 3 4 5 6
Modificado el 29 de junio de 2026 • FideScore™ 8.14Citar este artículo

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