Creación y dominio humano
En el relato de la creación, Dios otorga al ser humano dominio sobre los animales como señal de su imagen y responsabilidad (Gn 1:26-28)3. Este mandato no implica una explotación arbitraria, sino una cuidado providencial que reconoce el valor propio de cada criatura4.
Presencia constante en los textos sagrados
Los animales aparecen en los salmos, profecías y evangelios, a menudo como testigos silenciosos del amor de Dios (Sal 104:31) y como participantes en los ritos de la fe (ofrendas de palomas y tortolas en la Presentación)5.
