Santo Domingo y la memoria viva en el entorno de Castres
La memoria de san Domingo ocupa un lugar relevante en la tradición eclesial de Albi por su combate contra la herejía albigense. En las cercanías de Castres, la tradición local identifica una gruta denominada la gruta de san Domingo, que habría servido como retiro del santo.
Los albigenses: doctrina y consecuencias morales
La tradición eclesiástica describe a los albigenses como una secta neo-maniquea que floreció en el sur de Francia durante los siglos XII y XIII. El nombre «Albigenses» terminó aplicándose a los herejes del sur y también recibieron el apelativo de cátaros, aunque la explicación doctrinal eclesial los vincula como una rama del movimiento cátaro.
Los albigenses defendían la coexistencia de dos principios opuestos, uno bueno y otro malo: el primero crea lo espiritual y el segundo gobierna el mundo material. Esta división doctrinal afectó la moral, la visión del sufrimiento y la valoración del mundo creado, con propuestas que la Iglesia consideró incompatibles con la fe cristiana.
El Concilio de Albi: represión de la herejía y reforma
El Concilio de Albi de 1254 se celebró en el contexto de la vuelta de san Luis de la cruzada, con Zoen, obispo de Aviñón, actuando como presidente en calidad de legado pontificio para la represión final de la herejía albigense. El concilio impulsó además la reforma del clero y del pueblo y promulgó legislación concerniente a los judíos.