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Archidiócesis de Hermosillo

La Archidiócesis de Hermosillo es una Iglesia particular católica con sede metropolitana en la ciudad de Hermosillo (Sonora, México). Su historia enlaza la antigua Diócesis de Sonora, fundada en el siglo XVIII, con el cambio de nombre hacia Hermosillensis en el siglo XX y, finalmente, su elevación a archidiócesis y la configuración de su provincia eclesiástica.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Hermosillo
CategoríaOrganización religiosa
Cargo EclesiásticoArzobispo
Fecha de Fundación1779-05-07
Área36.991 km2
CatedralCatedral de Hermosillo
Católicos844.895 (2023)
Fecha de Elevación13 de julio de 1963
Fecha de Mutación del Nombre1959
PaísMéxico
Papa que ElevóPablo VI
Parroquias67 (2023)
Personas relacionadasPío VI
Personas Relacionadas
  • Antonio María de los Reyes Almada
  • Ruy Rendón Leal
  • José Ulises Macías Salcedo
  • Juan Navarrete y Guerrero
  • Pablo VI
  • Pío VI
  • Eusebio Francisco Kino
Sacerdotes113 (2023)
Seminarios27 (2023)
TipoDiócesis, Archidiócesis, Metropolitana, Sonora
UbicaciónHermosillo

Tabla de contenido

Naturaleza y sede eclesial

La Archidiócesis de Hermosillo constituye una sede metropolitana y, como tal, articula la comunión eclesial de la provincia en torno a su pastor propio. La comunidad católica local encuentra en la catedral el lugar privilegiado para la vida litúrgica y la unidad visible en torno a su obispo.

Su catedral es la Catedral de Hermosillo, ciudad donde se ubica la sede episcopal.

Provincia eclesiástica y circunscripción

Por decreto apostólico, Hermosillo quedó erigida como metrópoli y recibió como sedes sufragáneas a las diócesis/archidiócesis de Ciudad Obregón y Tijuana, integradas en una nueva circunscripción eclesiástica.3

En su configuración actual, la Archidiócesis de Hermosillo abarca una superficie de 36.991 km2 y constituye el centro de gobierno eclesial en el estado de Sonora.

Orígenes: evangelización y formación del territorio

La evangelización del territorio que hoy corresponde a la región sonorense se apoyó en las primeras misiones y en la labor de misioneros que acompañaron el despliegue de la vida cristiana en poblaciones diversas. La Enciclopedia Católica describe que el Evangelio llegó al área vinculada a la Diócesis de Sonora por medio de expediciones y evangelizadores, y subraya la acción de los jesuitas en la fundación de misiones como las del Río Yaqui, Río Mayo y la Pimería (alta y baja). Entre los misioneros resaltó especialmente el padre Eusebio Francisco Kino.1,4

Tras la etapa misionera, la presencia pastoral organizada dio paso a una estructura diocesana estable, con el tiempo suficiente para consolidar la catequesis, la formación del clero y el sostenimiento de comunidades. En el contexto histórico de la diócesis, la misma referencia de 1913 recoge una vida eclesial ya articulada en seminario, escuelas parroquiales y colegios católicos, además de la atención a poblaciones indígenas en el territorio.1

Erección de la Diócesis de Sonora (1779) y cambios de residencia

El papa Pío VI erigió la Diócesis de Sonora el 7 de mayo de 1779. En ese marco inicial, el territorio comprendía realidades que hoy pertenecen a otros espacios eclesiásticos y civiles, y la diócesis funcionó como sufragánea en el entramado eclesial de su época.1,4

La residencia del obispo conoció ajustes según las circunstancias históricas. La Enciclopedia Católica relata que el obispo residió primero en Arizpe, pero trasladó la residencia por causa de conflictos y, más adelante, la ubicó en Culiacán cuando se creó la sede de Sinaloa; al crearse el nuevo marco sinaloense, el obispo de Sonora trasladó su residencia a Hermosillo.1,5

Del nombre «Sonorense» al de «Hermosillensis» (1959)

En 1959, la Santa Sede estableció el decreto de mutación del nombre de la diócesis. El texto recoge que, al dividirse la diócesis de Sonora en dos partes, una recibió el nombre de Civitatis Obregonensis y la otra conservó el nombre antiguo, Sonorensis, con riesgo de confusión por tratarse de un apelativo propio del estado civil. El decreto decidió entonces que la diócesis tomara el nombre de la ciudad episcopal, Hermosillo, y que el obispo llevara el título Hermosillensis.2

El decreto apostólico establece expresamente que la diócesis pasaría a denominarse por la ciudad episcopal (Hermosillo) y fija el título del obispo conforme a ese nombre.2

Elevación a archidiócesis metropolitana (siglo XX)

La elevación de Hermosillo a sede metropolitana siguió el camino propio de la reorganización eclesiástica. En el decreto de la Santa Sede, el papa Pablo VI eleva la sede de Hermosillo al grado metropolitano y separa la nueva provincia eclesiástica de la circunscripción metropolitana de Chihuahua. El mismo texto incorpora la asignación de las sedes sufragáneas, que permanecen bajo la responsabilidad de la provincia erigida.3

La elevación consta en el registro con la identificación del metropolitano del momento: el decreto honra a Juan Navarrete y Guerrero como arzobispo de Hermosillo, en el contexto del paso a la dignidad metropolitana.3

En términos cronológicos, el proceso culmina con la elevación a archidiócesis el 13 de julio de 1963.

Organización actual y datos estadísticos

La Archidiócesis de Hermosillo cuenta, según los datos más recientes disponibles, con 844.895 católicos (año 2023), así como 113 sacerdotes y 67 parroquias, con 27 seminaristas en formación.

Estos datos reflejan una estructura pastoral centrada en la catedral y sostenida por la red parroquial, en comunión con la vida eclesial de las sedes sufragáneas de la provincia.3

Pastores de la sede

La lista de ordinarios de la sede incluye una serie histórica amplia de obispos y arzobispos (diecisiete titulares en la serie identificada), iniciada con Antonio María de los Reyes Almada y continuada hasta el arzobispo en ejercicio Ruy Rendón Leal, acompañado por el arzobispo emérito José Ulises Macías Salcedo.

Continuidad histórica: misión, educación y vida diocesana

La continuidad entre la etapa misionera y la organización diocesana no se reduce a un cambio institucional: la tradición evangelizadora dejó huella en el modo de formar comunidades cristianas y en la atención pastoral. La Enciclopedia Católica, al describir la Diócesis de Sonora, vincula la consolidación territorial con la actividad misional jesuita (y el papel de Kino), y muestra cómo esa preparación permitió sostener después obras educativas y de formación en el marco diocesano, como seminario, escuelas parroquiales y colegios católicos.1,4

De este modo, la Archidiócesis de Hermosillo aparece como una etapa histórica del mismo impulso eclesial: la fe anunciada en el territorio, el paso por las misiones y la posterior maduración de estructuras diocesanas que culminan en su rango metropolitano.1,3

Citas y referencias

  1. Diócesis de Sonora, Enciclopedia Católica, Diócesis de Sonora (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. II, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 13, octubre 1959, 46 (1959). 2 3
  3. IX, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 8, julio 1964, 18 (1964). 2 3 4 5 6
  4. México, Enciclopedia Católica, México (1913). 2 3
  5. Sinaloa, Enciclopedia Católica, Sinaloa (1913).
Modificado el 5 de julio de 2026 • FideScore™ 5.88Citar este artículo

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