La vida cristiana marsellesa cultivó, durante siglos, un tejido de devociones y peregrinaciones que acompañó los momentos de cambio social y las necesidades espirituales del pueblo.
Peregrinación a Nuestra Señora de la Guarda
La peregrinación de Notre-Dame-de-la-Garde data de 1214, y su culto creció hasta convertirse en una referencia espiritual para la ciudad y su entorno.,
Devoción al Sagrado Corazón
Marsella también ocupa un lugar relevante en la historia de la devoción al Sagrado Corazón. Durante la gran epidemia de peste, el obispo Belzunce instituyó en la diócesis la fiesta del Sagrado Corazón con fecha 22 de octubre de 1720, apoyándose en el impulso devocional asociado a la tradición de Santa Margarita María Alacoque.
Más tarde, el 4 de junio de 1722, las autoridades civiles consagraron la ciudad al Sagrado Corazón.
Tradiciones marianas en la iglesia de San Víctor
La espiritualidad mariana vinculada a San Víctor se expresaba, entre otras manifestaciones, en el culto a una imagen conocida como Notre-Dame-des-Confessions (o Notre-Dame-des-Martyrs), venerada en Marsella desde fines del siglo II, según la tradición recogida en la documentación histórica local.
Asimismo, la peregrinación a Notre-Dame-du-Sacré-Coeur en Château-Gonbert favoreció el nacimiento de una cofradía con una expansión notable, descrita en la historia de las devociones marsellesas.
San José, patrono de la diócesis
En la historia devocional de Marsella destaca el papel de san José. En 1839, el obispo Mazenod decretó que Marsella venerase a san José como patrono de la diócesis, con una disposición práctica para las iglesias que contaban con varios altares.