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Archidiócesis de Montpellier

La archidiócesis de Montpellier (con los antiguos nombres vinculados a sedes históricas: Lodève, Béziers, Agde y Saint-Pons-de-Thomières) es una Iglesia particular con raíces antiguas en el cristianismo de la región de Languedoc. Su historia recorre la continuidad entre la antigua sede de Maguelonne y el desarrollo de Montpellier como centro eclesial, con episodios decisivos marcados por reorganizaciones diocesanas, conflictos religiosos y un notable impulso cultural y de servicio a los necesitados.

Archidiócesis de Montpellier
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Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Montpellier
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónArquidiócesis con raíces antiguas vinculadas a las sedes históricas de Lodève, Béziers, Agde y Saint-Pons-de-Thomières; elevación a arquidiócesis en 2002
CatedralBasílica catedral de Saint-Pierre
Contexto HistóricoGuerras entre Carlos Martel y los sarracenos, guerras de religión del siglo XVI, conflicto calvinista, reconquista por Luis XIII (1622).
Fecha8 de diciembre de 2002
HistoriaOrigen en la antigua sede de Maguelonne (siglo IV). Traslado definitivo a Montpellier en 1536 por el papa Pablo III. Reorganizaciones tras el Concordato de 1802 y separación de Tarn en 1822. Elevada a arquidiócesis el 8-12-2002, incorporando títulos históricos.
ObservacionesEl hospital del Espíritu Santo fue puesto bajo jurisdicción directa de la Santa Sede en 1198 y Guido fue inscrito en el catálogo de los beatos por el papa Francisco en 2024.
Organización SuperiorMonasterio benedictino bajo la advocación de San Germán (fundado 1364)
PaísFrancia
PatronazgoSan Simón el Leproso y San Lázaro (según tradición local)
Personas Relacionadas
  • Luis Aleman (obispo 1418-1423)
  • Guillaume Pellicer (obispo 1529-?)
  • Pierre Fenouillet (obispo 1608-1652)
  • François de Bosquet (obispo 1657-1676)
  • Colbert de Croissy (impulsor del Catecismo de Montpellier)
  • Urbano V (Guillaume de Grimoard, obispo de Maguelonne 1352-1354)
  • Guido de Montpellier (fundador del Hospital del Espíritu Santo, beato)
TipoDiócesis, Archidiócesis, Languedoc
UbicaciónMontpellier

Tabla de contenido

Organización eclesiástica

La diócesis de Montpellier corresponde al antiguo Montis Pessulani y, tras las reorganizaciones contemporáneas, mantiene una denominación en la que se integran memoria y títulos ligados a sedes históricas del territorio.

Su catedral es la basílica-catedral de Saint-Pierre, en Montpellier.

En el marco histórico anterior al sistema concordatario, la Iglesia de Montpellier comprendía el departamento de Hérault y actuaba como sufragánea de Aviñón.1

Con el Concordato de 1802, el restablecimiento diocesano incluyó también el departamento de Tarn. En 1822, el territorio de Tarn se separó con la creación de la archidiócesis de Albi.1

Asimismo, un Breve del 16 de junio de 1877 autorizó a los obispos de Montpellier a titularse también obispos de Montpellier, Béziers, Agde, Lodève y Saint-Pons, en memoria de las diversas diócesis unidas en la diócesis resultante.1

Orígenes: la antigua sede de Maguelonne

La historia eclesial de Montpellier mantiene una relación estrecha con Maguelonne, sede diocesana primitiva. En la tradición local registrada en el siglo XVI, se transmitió que san Simón el Leproso habría llegado al litoral del Ródano con san Lázaro y sus hermanas, y que habría constituido el origen apostólico de Maguelonne.1

Al mismo tiempo, la tradición histórica recogió también límites en la transmisión de ese origen: el obispo Arnaud de Verdale mostró ignorancia sobre el presunto origen apostólico de Maguelonne.1

La investigación histórica conservó otros datos más firmes. En Maguelonne apareció una lápida cristiana atribuida al siglo IV y se reconoció como primer obispo históricamente conocido a Boecio, que participó en el Concilio de Narbona (589).1

Maguelonne sufrió después destrucciones vinculadas a las guerras entre Carlos Martel y los sarracenos, lo que afectó la vida y la continuidad institucional de la sede.1

Del entorno de Maguelonne a la ciudad de Montpellier

La diócesis atravesó fases de reubicación y recomposición. En un primer momento, la sede pasó a Substantion, pero el obispo Arnaud (1030-1060) la recuperó y reconstruyó en Maguelonne.1

En torno a Maguelonne crecieron progresivamente las localidades de Montpellier y Montpellieret. La memoria local vinculó su propiedad en el siglo X a las dos hermanas de san Fulcran, obispo de Lodève, y en torno a 975 dichas localidades se entregaron a Riciún, obispo de Maguelonne.1

Hacia 990, Riciún poseía ambas localidades: conservó Montpellieret y entregó Montpellier como feudo a la familia de los Guillems.1

Durante el siglo XI aumentó la vinculación feudal con la Santa Sede. En 1085, Pedro, conde de Substantion y Melgueil, se convirtió en vasallo de la Santa Sede y renunció al derecho de nombramiento relativo a la diócesis de Maguelonne.1

Montpellier y el traslado de la sede (siglo XVI)

El traslado definitivo de la sede hacia Montpellier constituyó un giro decisivo para el desarrollo urbano y eclesial. La decisión tuvo como motivo una combinación de circunstancias pastorales y de seguridad: el rey Francisco I pidió la traslación al papa Pablo III, alegando epidemias y el peligro constante de piratas que amenazaban Maguelonne.1

Pablo III transfirió la sede a Montpellier el 27 de marzo de 1536.1

A partir de entonces, la vida religiosa de la ciudad quedó marcada por las tensiones del tiempo de las guerras de religión. El calvinismo entró en Montpellier en febrero de 1560, difundido por el pastor Guillaume Mauget.1

Durante el reinado de Enrique III, la ciudad alcanzó una configuración descrita como una república calvinista, hasta que Luis XIII la reconquistó en octubre de 1622.1

Figuras episcopales destacadas

Entre los obispos que la memoria diocesana conserva, figura Luis Aleman (1418-1423), que después fue obispo de Arlés.1

El humanismo y el interés por las disciplinas científicas aparecen ligados a Guillermo Pellicer (Guillaume Pellicier / Pellissier), obispo de Montpellier desde 1529 tras su nombramiento como coadjutor. El rey Francisco I le confió misiones relevantes y Pablo III autorizó en 1536 la traslación de la sede desde Maguelonne a Montpellier. Pellicer también actuó como embajador ante Venecia en 1539 y reunió manuscritos de lenguas orientales.2

La historia episcopal incluye también al predicador Pierre Fenouillet (1608-1652) y a François de Bosquet (1657-1676), recordado por su labor histórica.1

En el ámbito de la catequesis, Colbert de Croissy (1696-1738) impulsó en 1702 el Catecismo de Montpellier, obra asociada a la tradición de la ciudad; la Santa Sede condenó ese catecismo por tendencias jansenistas en 1712 y 1721.1

La memoria diocesana conserva también a Fournier (1806-1834), que en 1801 sufrió confinamiento temporal en el establecimiento de Bicêtre tras un sermón contrario a la Revolución.1

El impulso de Urbano V y la transformación urbana (siglo XIV)

La figura de Urbano V (Guillaume de Grimoard) aparece estrechamente vinculada con Montpellier. Urbano V estudió teología y derecho canónico en la ciudad y fue coronado papa en conexión con la Iglesia de Avignon. Además, ejerció como obispo de Maguelonne desde 1352 hasta 1354.1

En su actividad pastoral ligada a Montpellier, Urbano V promovió la fundación en 1364 de un monasterio benedictino bajo la advocación de san Germán, y visitó Montpellier para contemplar la nueva iglesia entre el 9 de enero y el 8 de marzo de 1367.1

El papa impulsó además medidas para la vida académica y la comunicación con el entorno marítimo: hizo rodear la ciudad de murallas para que los estudiosos trabajasen con seguridad y ordenó el inicio de un gran canal para facilitar la comunicación con el mar.1

La Universidad de Montpellier: formación intelectual y teología

La proyección cultural de Montpellier se entiende a través de su tradición académica. La historia de las escuelas que desembocaron en la facultad de artes no conserva una fecha única de fundación; algunos autores relacionaron su desarrollo con continuidades de escuelas galo-romanas.1

El derecho tuvo una base institucional destacada con Placentino, doctor procedente de Bolonia, quien llegó a Montpellier en 1160, enseñó en distintos periodos y falleció en 1192.1

La medicina contaba con figuras relevantes desde temprano: ya en 1137 existían médicos de reconocido nivel.1

En 1220, el cardenal Conrado, legado de Honorio III, estableció el marco normativo que puso la escuela bajo la dirección del obispo de Maguelonne; luego Pierre de Conques completó esos estatutos en 1240.1

La consolidación institucional de la universidad llegó con una bula de Nicolás IV en 1289, que reunió las escuelas en una universidad bajo la dirección episcopal, con un alto grado de autonomía real.1

La teología se impartió al principio en los conventos, con presencia de figuras conocidas por la enseñanza doctrinal como san Antonio de Padua, Raimundo Lulio y el dominico Bernardo de la Treille. Dos cartas del rey Juan acreditaron que la teología se impartía en Montpellier también de manera independiente de esos conventos desde enero de 1350.1

La institución canónica de esa facultad se vinculó más estrechamente con el derecho por medio de una bula de Martín V (17 de diciembre de 1421).1

El siglo XVI mostró un descenso temporal de la teología debido al dominio calvinista de la ciudad bajo el reinado de Enrique II, mientras que la recuperación se conectó con el restablecimiento del poder real en 1622. Aun así, el conflicto entre dominicos y jesuitas afectó el desarrollo de la facultad, que se extinguió en el periodo de la Revolución.1

Entre los discípulos y docentes ilustres se citan a Petrarca y, entre los maestros, a Guillermo de Nogaret (canciller de Felipe el Hermoso), a Guillermo de Grimoard (después papa con el nombre de Urbano V) y a Pedro de Luna (antipapa Benedicto XIII).1

Caridad y servicio: Guido de Montpellier y el Hospital del Espíritu Santo

El testimonio caritativo ligado a la archidiócesis aparece asociado de manera muy particular con la figura de Guido de Montpellier (Guy de Montpellier). Antes de 1190, Guido comenzó a servir a los pobres y necesitados y fundó para ellos una casa-hospital en las afueras de Montpellier. Desde el inicio, Guido confió esa obra al Espíritu Santo.3

La tradición biográfica describe que Guido dio origen a una comunidad formada por hombres y mujeres, laicos y eclesiásticos, y que Lotario de Segni, futuro papa Inocencio III, conoció esas obras durante sus estudios y, ya elegido pontífice, las apoyó.3

El impulso pontificio quedó plasmado en decisiones eclesiales. El papa Inocencio III escribió, mediante la bula Hiis precipue (22 de abril de 1198), en favor del hospital del Espíritu Santo en Montpellier: allí la hospitalidad demostraba mayor caridad; se alimentaba a los hambrientos, se vestía a los pobres, se atendía a los enfermos con lo necesario y se ofrecía mayor consuelo a los más necesitados.4

En la misma fecha, el hospital de Montpellier quedó bajo jurisdicción directa de la Santa Sede y el pontífice confirmó la regla monástica preparada por Guido.4

En Fide incensus (18 de mayo de 2024), el papa Francisco instituyó una conmemoración litúrgica para Guido: lo inscribió en el catálogo de los Beatos, estableciendo que la memoria litúrgica el 7 de febrero sea obligatoria para determinadas órdenes, congregaciones e institutos inspirados por el carisma de Guido.4

La biografía contemporánea precisa que la obra de Guido asumió la misericordia en favor de los necesitados con una amplitud integral: atendió a personas en su dimensión corporal y espiritual y se orientó de modo particular al cuidado de niños abandonados y de niños no deseados, además de la ayuda material y espiritual a madres solas y a quienes sufrían situaciones de marginación.3,4

Elevación a archidiócesis

La sede de Montpellier experimentó una elevación diocesana en la época contemporánea: la elevación a archidiócesis se fecha el 8 de diciembre de 2002.

En esa etapa también se incorporó al título diocesano la memoria de sedes históricas vinculadas a la región, reflejando la continuidad entre el pasado eclesial y la configuración actual.

Citas y referencias

  1. Montpellier. Enciclopedia Católica, Montpellier (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31
  2. Guillaume Pellissier. Enciclopedia Católica, Guillaume Pellissier (1913).
  3. Dicasterio para las Causas de los Santos. Guido di Montpellier: Biografía, 1 (2024). 2 3
  4. Papa Francisco. Carta Apostólica expedida «Motu Proprio» Fide incensus (18 de mayo de 2024), 1 (2024). 2 3 4
Modificado el 4 de julio de 2026 • FideScore™ 8.08Citar este artículo

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