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Archidiócesis de San Cristóbal de la Habana

La archidiócesis de San Cristóbal de La Habana es una sede metropolitana de la Iglesia católica en Cuba, con jurisdicción sobre las provincias eclesiásticas de La Habana y Matanzas. Su historia se vincula al reordenamiento territorial del siglo XVIII y a la consolidación de la vida diocesana en torno a la catedral de La Habana, erigida como tal en 1789.1,1

Archidiócesis de San Cristóbal de la Habana
Ver información de la imagenFachada barroca colonial de la Catedral de La Habana - en La Habana Vieja, Cuba. Transferida de en.wikipedia a Commons por User:Common Good usando CommonsHelper, Krasivaja en en.wikipedia, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de San Cristóbal de la Habana
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónSede metropolitana de la Iglesia católica en Cuba, con jurisdicción sobre las provincias eclesiásticas de La Habana y Matanzas
Cargo EclesiásticoArzobispo
Autoridad EclesiásticaCardenal Juan de la Caridad García Rodríguez
Fecha de Elevación10 de septiembre de 1787
Fecha de Ordenación7 de junio de 1997
HistoriaSu origen se relaciona con el reordenamiento territorial del siglo XVIII; la catedral de La Habana se erigió en 1789 y la sede fue elevada a metropolitana mediante un decreto pontificio en 1787.
PaísCuba
PatronazgoNuestra Señora de la Caridad del Cobre
TipoDiócesis, Arquidiócesis, Metropolitana
UbicaciónLa Habana, Cuba

Tabla de contenido

Territorio y sede

La archidiócesis tiene como sede la ciudad de La Habana, situada en el extremo occidental del Caribe y convertida en residencia episcopal por la comunicación que ofrecía el puerto y por la protección de sus fortificaciones frente a piratas y corsarios marítimos.1

En cuanto a su ámbito, la jurisdicción del obispado de La Habana abarca las dos provincias de La Habana y Matanzas.1

Estatuto eclesiástico

La Iglesia en La Habana recibió su elevación metropolitana en el marco de la reordenación eclesiástica promovida por la Santa Sede, que elevó la sede de San Cristóbal de La Habana al grado de Iglesia metropolitana.2

En la actualidad, la archidiócesis depende del Dicasterio para los Obispos y ejerce su papel de referencia en la vida eclesial de su provincia.

Historia

De las primeras sedes al asentamiento en La Habana

La capitalidad eclesiástica en Cuba no nació ligada de forma inmediata y permanente a La Habana. La sede episcopal conoció una evolución temprana: primero recayó brevemente en Baracoa (1518) y después en Santiago de Cuba (1522), hasta que La Habana consolidó su centralidad pastoral.1

Partición de la diócesis en el siglo XVIII

En el siglo XVIII, la Diócesis de Cuba resultó demasiado extensa para su administración pastoral, y comprendía territorios que iban más allá de la isla, además de Florida y Luisiana. La Corona española impulsó un plan de partición consultando previamente al Supremo Consejo de Indias en 1786.1

La Santa Sede confirmó ese proyecto mediante un decreto pontificio del 10 de septiembre de 1787.1

La ejecución recayó en don José de Tres-Palacios, cuya labor culminó en su nombramiento como primer obispo de La Habana bajo la nueva configuración.1

La erección de la catedral

La catedral de La Habana fue erigida como tal en 1789, marcando un punto decisivo para la vida litúrgica y la identidad pastoral de la sede.1

Arzobispos y gobierno pastoral

La archidiócesis cuenta hoy con un gobierno pastoral confiado a un arzobispo que impulsa la misión evangelizadora y la atención a la comunidad cristiana.

Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez

Actualmente dirige la sede el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de San Cristóbal de La Habana.3

Su biografía subraya una trayectoria sacerdotal marcada por la fidelidad pastoral en contextos difíciles, incluida la distribución de hojas orientadas a reafirmar principios cristianos.3

La Iglesia confirió a García Rodríguez la tarea episcopal como auxiliar de Camagüey, con su ordenación episcopal el 7 de junio de 1997.3

Su lema episcopal, «Ve y anuncia el Evangelio», guía su ministerio.3

El papa Francisco le confió el servicio pastoral como arzobispo de la archidiócesis en 2016.3

Espiritualidad mariana y Patrona de Cuba

La vida religiosa de Cuba mantiene una profunda relación con la devoción a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, invocada por el pueblo cubano como Madre y Patrona. En un mensaje a los fieles de Cuba, el papa Juan XXIII invitó a poner a la nación bajo la protección de la Virgen, para que su amor reine en el corazón de cada cubano y se derrame una bendición apostólica sobre los hogares.4

El papa Juan Pablo II volvió a encomendar las intenciones y personas de los fieles a la Patrona de Cuba, pidiendo que Nuestra Señora otorgue consuelo, protección y fortaleza, y que obtenga paz y progreso integral para la patria.5

Evangelización y «Nueva evangelización»

La archidiócesis impulsa la misión evangelizadora desde una conciencia misionera coherente con la llamada a la nueva evangelización, que busca responder con renovado ardor al anuncio cristiano en los distintos ambientes sociales. El horizonte pastoral se resume en el mandato del Evangelio: ir y anunciarlo, lema que expresa el estilo misionero del arzobispo actual.3

Educación católica y cultura de la fe

La vida de la Iglesia en La Habana no se limita al ámbito estrictamente litúrgico. La archidiócesis ha sostenido un vínculo histórico con la educación católica, con instituciones vinculadas a la presencia eclesial en la capital.

En 1954, el papa Pío XII describió a La Habana como una ciudad donde brillan instituciones docentes católicas, destacando una universidad fundada por la Iglesia en 1728 y centros como la Universidad de Santo Tomás de Villanueva y el Colegio de Belén, presentados como orgullo de la Cuba católica.6

Pío XII conectó esa realidad educativa con un ideal moral: la formación católica requiere educadores que no reduzcan su tarea a la mera transmisión de conocimientos, sino que acompañen el crecimiento integral de la persona.7,6

Relación con la Iglesia en Cuba

La archidiócesis participa en la vida eclesial de la nación con una misión de acompañamiento pastoral y de servicio al bien común. El papa Juan XXIII animó a que Cuba entera acudiera a la protección de la Patrona, para que la paz y la tranquilidad alumbraran la vida social; esta invitación resuena con la responsabilidad eclesial de trabajar por el bien integral del pueblo.4

De modo semejante, Juan Pablo II confió a Nuestra Señora las intenciones de la comunidad eclesial y de los fieles, pidiendo que la fe católica fortaleciera la identidad y consolidara el progreso de la patria.5

Citas y referencias

  1. La Habana. Enciclopedia Católica, La Habana (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Acta apostolicae sedis, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 9, julio, 1925, 3 (1925).
  3. Oficina de Prensa de la Santa Sede. Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez: Biografía, 1 (2025). 2 3 4 5 6
  4. Papa Juan XXIII. Mensaje radial a los fieles de la República de Cuba (29 de noviembre de 1959), 1 (1959). 2
  5. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre, 1983, 34 (1983). 2
  6. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 2, febrero, 1954, 32 (1954). 2
  7. Papa Pío XII. Mensaje radial con motivo del Quinto Congreso Interamericano de Educación Católica (12 de enero de 1954) - Discurso, 1 (1954).
Modificado el 8 de julio de 2026 • FideScore™ 6.21Citar este artículo

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