Separación de Catamarca (1910)
Antes de la elevación a archidiócesis, el mapa eclesiástico del área registró un cambio decisivo: el 21 de enero de 1910, la provincia eclesiástica de Catamarca dejó de depender de Tucumán y fue erigida como sede separada. La tradición histórica localiza este acto bajo la dirección de Bernabé Piedrabuena.
Este proceso afectó a la configuración pastoral de la región y marcó el camino de futuras reordenaciones.
Erección de la diócesis de Concepción (1964)
El desarrollo posterior de la provincia eclesiástica incluyó nuevas circunscripciones. En 1964, la Santa Sede erigió la diócesis titulada «Santísima Concepción en Argentina» (hoy vinculada a la diócesis de Concepción) mediante la separación de territorios de la archidiócesis de Tucumán.
La bula describe los departamentos separados de Tucumán: Chicligasta, Graneros, Leales, Monteros y Río Chico.
El documento también fija el marco territorial con referencias a las diócesis y a la archidiócesis vecinas: al norte limita con la archidiócesis de Tucumán; al este con la diócesis de Santiago del Estero; al sur con las diócesis de Santiago del Estero y Catamarca; y al oeste con la diócesis de Catamarca.
Además, establece que el obispo encargado residiría en la ciudad de Concepción, designada como cabeza de la diócesis, y dispone la colocación de la cátedra en el templo correspondiente.