Orígenes de la presencia católica en el territorio
Las crónicas eclesiásticas sitúan la llegada de misioneros católicos al entorno del actual oeste canadiense desde el siglo XVIII. En 1778, misioneros franciscanos llegaron a Nootka, en la costa occidental de la isla.
En la primera mitad del siglo XIX, la Iglesia envió agentes pastorales al ámbito de la actual Columbia Británica. En 1843, el misionero Padre Bolduc se ofreció para atender espiritualmente a los pioneros en la región de Fort Camosun (más tarde Victoria).,
En 1847, el presbítero Modeste Demers, misionero vinculado a Oregon, asumió la dirección de la sede recién creada en el territorio conocido entonces como «Vancouver», tras preparar personal y medios para su labor.
Para responder al trabajo misionero, Demers promovió la colaboración de congregaciones religiosas: en 1858 llegaron las Hermanas de Santa Ana, y al año siguiente fueron llamados los Oblatos de María Inmaculada, que atendieron a los habitantes nativos del conjunto de la diócesis, con sede en Esquimalt, hasta 1864.
En paralelo, los itinerarios apostólicos avanzaron por rutas interiores y costeras. En 1843, el obispo Demers recorrió extensamente lagos del interior, visitando el Okanagan, los Shuswaps y los Carriers; posteriormente, otros misioneros se adentraron en zonas más septentrionales.,
Misiones y expansión pastoral
Tras la consolidación de la labor en la isla y en la costa, la misión se orientó también hacia el continente. En 1847, Demers llamó a los Oblatos para atender el continente de la actual Columbia Británica. Esos misioneros establecieron una misión en Okanagan en 1859.
El auge del oro favoreció nuevos asentamientos. Tras el descubrimiento de oro en el distrito de Cariboo, la ciudad de New Westminster se fundó en el estuario del Fraser, y los Oblatos organizaron allí una misión central en 1860. Después emprendieron trabajos hacia el interior, con misiones como St. Mary’s (1863), desde las que evangelizaron comunidades de la región del Fraser y de la costa.
La expansión misionera siguió un ritmo de «etapas geográficas» conectadas por viajes apostólicos: en 1867 se fundó una misión en William’s Lake para reservas indígenas; en 1873, otra misión en Stuart’s Lake para aldeas de diferentes pueblos; en 1876, la misión de Kootenay; y en 1878, la misión de Kamloops, con atención a pueblos del interior.
Consolidación diocesana y elevación a archidiócesis
La reordenación jurisdiccional de la Iglesia en Columbia Británica culminó con decisiones pontificias que afectaron de manera directa la sede y el rango de las circunscripciones.
La Santa Sede elevó la diócesis correspondiente al rango metropolitano y ordenó el traslado de la sede desde New Westminster a Vancouver, denominándola desde entonces archidiócesis de Vancouver. El mismo acto dispuso que la archidiócesis de Victoria-en ese momento vacante en la isla- pasara a tener la condición de diócesis sufragánea de la nueva sede metropolitana, conservando además la referencia territorial ligada a la Prefectura apostólica de Yukon.
Antes de este traslado, la provincia eclesiástica local ya contaba con una organización que colocaba a Victoria como sede metropolitana. El itinerario histórico refleja una transición: en 1903 se formó una provincia eclesiástica separada en Columbia Británica, con Victoria como sede metropolitana, y al año siguiente culminaron ajustes que conectaron de nuevo el gobierno eclesial con la ciudad de Vancouver.,
Principales líneas pastorales bajo los obispos del periodo misionero tardío
El desarrollo de iglesias, hospitales y centros educativos se vinculó con el trabajo de diversos obispos.
Bajo el gobierno de Paul Durieu, O.M.I., la Iglesia impulsó una disciplina pastoral con alcance misionero. Durante su episcopado se construyeron iglesias en distritos mineros como Fernie, Cranbrook, Greenwood, Nelson, Revelstoke, Sandon y Rossland, además de edificios en Vernon, Lumby y Kelowna. En 1887 Durieu erigió una iglesia en Vancouver, promovió un hospital confiado a las Hermanas de Providence y fundó St. Ann’s Academy en la ciudad ferroviaria en expansión.
El obispo Augustin Dontenwill, O.M.I. continuó la labor con especial atención a la educación: creó un semanario católico, impulsó una sociedad de ayuda a los niños, estableció un orfanato a cargo de las Hermanas de Providence, abrió una academia en Nelson y sostuvo hospitales en Greenwood y Rossland bajo las Hermanas de St. Joseph of Peace. Donenwill también levantó una iglesia monumental en Vancouver y tres iglesias parroquiales en los suburbios.
Cuando Neil McNeil tomó posesión de la sede de Vancouver, la archidiócesis continuó creciendo con la erección de iglesias parroquiales y capillas misioneras. Durante su llegada se construyeron seis iglesias parroquiales y cinco capillas para misiones; además, las religiosas del Sagrado Corazón asumieron la formación superior de las niñas.