Bethel ocupa un lugar central en el libro del Génesis y en la historia de Israel, marcando hitos en la vida de los patriarcas y el pueblo elegido.
La visión de la escalera de Jacob
El episodio fundacional ocurre en Génesis 28:10-22. Jacob, huyendo de su hermano Esaú, pernocta en un lugar desolado cerca de Luz. Usa una piedra como cabezal y sueña con una escalera (o escala) que une la tierra con el cielo, por la que ascienden y descienden ángeles. Dios se presenta como el Señor de Abraham e Isaac, prometiendo la tierra, una descendencia numerosa como el polvo y su protección constante: «Yo estoy contigo y te guardaré por dondequiera que vayas».
Al despertar, Jacob exclama: «¡Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía!». Lo califica de «lugar terrible», «casa de Dios» y «puerta del cielo». Erige la piedra como pilar, la unge con aceite y lo nombra Bethel, haciendo un voto de fidelidad: si Dios lo guarda, le dará el diezmo.,
Este pasaje es magisterial en la liturgia católica, prefigurando la mediación de Cristo como puente entre Dios y la humanidad, tal como interpreta la tradición patrística.
El retorno de Jacob y la renovación de la alianza
En Génesis 35, Dios ordena a Jacob: «Levántate, sube a Bethel y establece allí tu morada; haz un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú». Jacob purifica a su casa de ídolos extranjeros, y emprenden el viaje. En Luz (Bethel), construye un altar llamado El-Bethel («Dios de Bethel»), donde Dios se le revela nuevamente, confirmando su nuevo nombre Israel, la promesa abrahámica y bendiciéndolo.
Aquí muere Debora, nodriza de Rebeca, bajo un roble llamado Allón-Bacút («roble del llanto»). Posteriormente, Dios se identifica en Génesis 31:13 como «el Dios de Bethel», recordando el voto de Jacob.,
Historia posterior en los libros históricos
Bethel adquiere relevancia en la conquista de Canaán. Aunque asignada a la tribu de Benjamín (Josué 18:22), es conquistada por Efraín (Jueces 1:22-26). Los israelitas consultan a Dios allí durante el período de los Jueces (Jueces 20:18,26; 21:2), posiblemente albergando el Arca de la Alianza temporalmente. Samuel juzga anualmente en Bethel.
Tras la división del reino, Jeroboam I la profana erectando un becerro de oro e introduciendo culto idólatra similar al egipcio de Apis, lo que provoca la condena profética de Oseas y Amós (2 Reyes 10:29). Elías visita una escuela de profetas allí antes de su asunción (2 Reyes 2:2-3), y niños de la ciudad son castigados por mofarse de Eliseo (2 Reyes 2:23). Josías destruye el altar (2 Reyes 23:15). Tras el exilio, los benjaminitas regresan, y en época macabea es fortificada por Bacchides.
Abram ofrece sacrificios cerca de Bethel (Génesis 12:8; 13:3), usando el nombre por anticipación.