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Bilocación de San José de Cupertino

La bilocación, entendida como la presencia simultánea en lugares distintos, aparece en algunas discusiones teológicas sobre los prodigios de los santos. En el caso de San José de Cupertino, la tradición espiritual y las biografías clásicas se centran sobre todo en sus levitaciones y en sus vuelos extáticos ante testigos, no en una presencia doble y simultánea en lugares remotos.1,2,3

Bilocación de San José de Cupertino
Ver información de la imagenSan José de Cupertino, grabado del siglo XVIII. Dominio Público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan José de Cupertino
CategoríaPersona
DescripciónLa bilocación atribuida a San José de Cupertino es analizada y se concluye que la tradición destaca sus levitaciones y vuelos extáticos, no una presencia simultánea en lugares distintos
Fecha de Nacimiento1603-06-17
Fecha de Muerte1663-09-18
Contexto HistóricoSiglo XVII
Eventos relacionadosLevitaciones y vuelos extáticos
Fecha de Celebración18 de septiembre
TipoSanto

Tabla de contenido

Qué es la bilocación y por qué la Iglesia la estudia

Definición y terminología teológica

La palabra bilocación procede del latín bis («dos veces») y locatio («lugar»). La discusión católica pregunta si el mismo ser finito -en especial, un cuerpo- puede hallarse a la vez en dos lugares (o en muchos, según el caso).1

La teología distingue varios modos de ubicación:

  • Circunscriptiva: propia de la ubicación corporal, donde las partes del cuerpo «corresponden» a las partes del espacio en contacto.1
  • Definitiva: propia de seres espirituales y del alma en el cuerpo.1
  • Mixta: combina un modo circunscriptivo en un lugar con otro modo «definitivo» en otro ámbito.1

Posibilidad: física, metafísica y omnipotencia divina

La Enciclopedia Católica presenta una síntesis influyente: los filósofos católicos suelen considerar la bilocación físicamente imposible (contraria a las condiciones de la materia conocidas), pero no metafísicamente contradictoria si interviene la omnipotencia de Dios.1

En esa misma línea, la reflexión sobre la presencia eucarística impulsa la comparación: Cristo está verdaderamente presente en cada hostia consagrada, y la teología discute modos de «múltiple presencia» sin negar la coherencia del misterio.1,4

Además, Santo Tomás estudia la posibilidad de que Dios realice un milagro donde dos cuerpos permanezcan distintos y, aun así, existan en el mismo lugar por causa de una intervención divina. Esta perspectiva apoya la idea de que Dios puede obrar más allá de las limitaciones naturales.5

El contexto: prodigios de San José de Cupertino

Vida y rasgos fundamentales

San José de Cupertino (1603-1663) nació el 17 de junio de 1603 y murió el 18 de septiembre de 1663; la Iglesia celebra su fiesta ese mismo día.2

Los relatos tradicionales lo presentan con una historia marcada por la pobreza y por dificultades personales en el aprendizaje y el carácter, junto con una gran disponibilidad a la oración, la mortificación y la obediencia.2

En el plano eclesial, la biografía clásica indica que San José recibió la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1628 y vivió durante décadas experiencias extraordinarias unidas a su oración litúrgica.2

Levitaciones y vuelos extáticos: el núcleo de su fama

Las biografías describen a San José como un místico cuyo contacto con lo sagrado llevaba con frecuencia a éxtasis en la Misa y en el Oficio divino, hasta el punto de que los superiores limitaron su participación pública para evitar alteraciones en la comunidad.2,6

La Enciclopedia Católica recoge que, con cierta frecuencia, lo levantaban del suelo y permanecía suspendido en el aire durante sus momentos de oración.2

Al mismo tiempo, Butler presenta su vida como una sucesión notable de «levantamientos» del suelo y de «vuelos» durante éxtasis, incluyendo episodios concretos con testigos.6,3

Algunas escenas célebres muestran cómo su «desplazamiento» extraordinario ocurre dentro de un marco que permite identificar un lugar y quién lo ve:

  • Durante el episodio de 1645, un embajador español visita a San José en su celda; la narración lo presenta entrando en la iglesia y volando hasta una imagen mariana ante quienes presenciaban el momento, para después regresar a la celda.3
  • En Osimo, sus hermanos religiosos lo vieron elevarse para besar al Niño Jesús y lo narran como una elevación y desplazamiento extático en un entorno de culto.3

Las biografías también aluden a que muchos de estos episodios se interpretaron como signos de la acción divina y como un modo visible de expresar que la oración eleva interiormente el corazón y la mente hacia Dios.3

¿Aparece la bilocación en la tradición de San José?

Delimitación: levitación no equivale a bilocación

La levitación describe la elevación del cuerpo sin fuerza física aparente, normalmente dentro de un espacio determinado. Las narraciones tradicionales de San José describen con fuerza ese patrón: el santo entra en éxtasis, se eleva o «flota» en la escena visible y actúa ante testigos dentro de un marco geográfico identificable.2,6,3

La bilocación, en cambio, exigiría que el mismo ser corporal apareciera simultáneamente en dos lugares distintos, de modo que los testigos en ambos extremos afirmasen la presencia del mismo individuo. La discusión teológica admite la bilocación como cuestión posible en abstracto, pero exige relatos que muestren esa doble presencia en el tiempo.1,4

Cómo presentan a San José las biografías clásicas

Las biografías tradicionales colocan el peso documental en sus éxtasis, en sus elevaciones suspendidas en el aire y en sus vuelos o «levantamientos» asociados a la oración.2,6,3

Por eso, cuando la tradición popular resume a San José, emplea con naturalidad la imagen del «santo que vuela» en el contexto de la Misa y del Oficio, más que la idea de una presencia doble en lugares distantes.7,2

Sentido espiritual: qué enseña el «vuelo» de San José

Oración centrada en la Eucaristía y en el misterio de Cristo

Juan Pablo II presenta a San José sobre todo como maestro de la oración: su día se concentraba en la Santa Misa y en largos tiempos de adoración; además, sus biografías lo describen con una unión íntima con el Espíritu Santo y con una manera sencilla de comunicar los misterios.8

En esa misma perspectiva, la tradición interpreta sus fenómenos como un lenguaje visible que apunta a la realidad interior: la oración «eleva» al hombre hacia Dios.3

Un horizonte teológico compatible con la bilocación, sin convertirlo en tema principal

La Iglesia discute la bilocación por su relación con el modo de presencia divina (especialmente en el ámbito eucarístico) y por la posibilidad de la omnipotencia de Dios respecto a la materia.1,4

Sin embargo, las narraciones sobre San José no redactan su fama como una controversia sobre ubicación simultánea múltiple, sino como un testimonio de éxtasis, elevaciones y vuelos que acompañan su vida litúrgica y su conversión a la contemplación.2,6,3

Conclusión

La teología católica admite que Dios puede realizar milagros que trascienden los modos naturales de ubicación, y por eso la bilocación entra en el campo de la reflexión.1,5

En el caso de San José de Cupertino, la tradición biográfica y devocional resalta ante todo sus levitaciones y vuelos extáticos vinculados a la Misa y a la adoración, sin centrar la figura del santo en una presencia simultánea en lugares distantes.2,6,3,8

Citas y referencias

  1. Bilocación. Enciclopedia Católica, Bilocación (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  2. San José de Cupertino. Enciclopedia Católica, San José de Cupertino (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  3. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, 593 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  4. La presencia real de Cristo en la Eucaristía. Enciclopedia Católica, La presencia real de Cristo en la Eucaristía (1913). 2 3
  5. Suplemento - De la sutileza de los cuerpos de los bienaventurados - ¿Es posible, por un milagro, que dos cuerpos estén en el mismo lugar? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, Suplemento, Q. 83, A. 3, co. (1274). 2
  6. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, 592 (1990). 2 3 4 5 6
  7. A los peregrinos reunidos en Roma en el IV centenario del nacimiento de San José de Cupertino, Papa Juan Pablo II. A los peregrinos reunidos en Roma en el IV centenario del nacimiento de San José de Cupertino (25 de octubre de 2003), 5 (2003).
  8. A los peregrinos reunidos en Roma en el IV centenario del nacimiento de San José de Cupertino, Papa Juan Pablo II. A los peregrinos reunidos en Roma en el IV centenario del nacimiento de San José de Cupertino (25 de octubre de 2003), 2 (2003). 2
Modificado el 4 de julio de 2026 • FideScore™ 7.85Citar este artículo

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