En la eclesiología católica, el cardenal es un dignatario de la Iglesia romana y un consejero del papa. El término, en su evolución histórica, pasó de designar a clérigos vinculados a iglesias centrales de Roma a convertirse en el título estable de quienes participan de un modo particular en el gobierno de la Iglesia junto al Romano Pontífice.4
El colegio cardenalicio y la asistencia al gobierno
La tradición registra que el Romano Pontífice reúne a los cardenales en el consistorio como órgano de gobierno para tratar asuntos eclesiales importantes. Con el tiempo, el «Sagrado Colegio de Cardenales, reunido en consistorio» llegó a convertirse en el instrumento principal del gobierno supremo y universal de la Iglesia.5
Esta noción ayuda a comprender el sentido católico del cardenalato: no consiste en protagonismo, sino en asistencia efectiva al papa en el cuidado de la Iglesia.5



