El término «carisma» procede del griego chárisma y significa don gratuito y generoso. En el Nuevo Testamento, el uso de «carisma» se refiere a dones divinos, no a meras capacidades humanas.4
Estos dones se distinguen de la gracia santificante y de las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad): no exigen que todos reciban un mismo carisma, porque el Espíritu distribuye dones particulares «como Él quiere».4
