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Catedral de Sevilla

La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla (conocida como Catedral de Sevilla) une en un solo espacio la memoria cristiana y la herencia andalusí de la ciudad: nace sobre una gran mezquita y, desde el siglo XV, alcanza su forma gótica en un edificio de gran escala cuyo símbolo más visible es la Giralda, antiguo alminar convertido en campanario.1

Catedral de Sevilla
Ver información de la imagenVista de la catedral de Sevilla y la Giralda. Dominio Público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCatedral de Sevilla
CategoríaLugar sagrado
Nombre CompletoCatedral de Santa María de la Sede de Sevilla
DescripciónCatedral gótica construida sobre la antigua mezquita almohade, famosa por la Giralda convertida en campanario
Fecha de Fundación1248
CaracterísticasPlanta rectangular 380 × 250 pies, 70 bóvedas ojivales, 32 columnas, Giralda (antiguo alminar), Patio de los Naranjos, retablo del altar mayor (Danchart, 1482), sillería del coro (Nufro Sánchez, 1475), cierre plateresco (Sancho Muñoz, 1510), capilla de San Antonio con obra de Murillo, capilla real y panteón de reyes sevillanos.
CreadorJuan Gil de Montañón (restauración 1517)
DiócesisArquidiócesis de Sevilla
DirecciónSevilla, España
Fecha de Fin1506
Fecha de Inicio1403
HistoriaSe originó a partir de la gran mezquita almohade del siglo XII; tras la reconquista de Sevilla en 1248 se transformó en iglesia cristiana; el capítulo catedralicio decidió reconstruirla en estilo gótico en 1401, iniciando las obras en 1403 y concluyéndolas en diciembre de 1506; la cúpula sufrió un hundimiento en 1511 y fue restaurada en 1517 por Juan Gil de Montañón.
Importancia HistóricaSíntesis de la herencia andalusí y cristiana de Sevilla, símbolo del poder eclesial y de la continuidad cultural desde la época musulmana hasta la moderna.
ObservacionesLa Giralda, originalmente alminar de la mezquita, se transformó en campanario; su cúspide lleva el giraldillo, estatua de la Fe fundida por Bartolomé Morel.
PatronazgoSanta María de la Sede
TipoCatedral, Gótico
Uso LitúrgicoCentro litúrgico de la Arquidiócesis de Sevilla; sede principal de la celebración eucarística y de la devoción mariana.

Tabla de contenido

Origen en la gran mezquita y consagración cristiana

La Catedral de Sevilla tiene su punto de partida en la gran mezquita asociada a la Aljama de la ciudad. Los textos históricos sitúan la reconstrucción almohade en 1171, a cargo del emir almorávide/almohade Yusuf-ben Yacub, y relacionan el origen de la célebre Giralda con Almanzor.1

Tras la reconquista de Sevilla, el rey Fernando III toma la ciudad el 23 de noviembre de 1248. El obispo de Córdoba, Gutierre de Olea, purifica la gran mezquita y la prepara para el culto divino el 22 de diciembre. En ese proceso, la comunidad cristiana organiza la vida litúrgica y el nuevo marco eclesial para la ciudad.1

El capítulo catedralicio organizó la orientación y el orden litúrgico aprovechando la estructura existente: la conversión del espacio musulmán en sede cristiana toma la anchura de la mezquita como longitud de la nueva iglesia y divide el ámbito en dos partes, reservando una sección para la capilla real.1

La decisión de levantar una catedral gótica y sus etapas

La catedral medieval pronto resulta insuficiente para una ciudad que crece en población y en vida eclesial. En 1401, el capítulo catedralicio decide reconstruir el templo en una escala tan amplia que la posteridad lo asocie a una obra desmesurada. Se preservan dos elementos: la Giralda y el Patio de los Naranjos.1

Las obras comienzan en 1403 y concluyen en diciembre de 1506. A partir de esta reconstrucción, la Catedral de Sevilla configura su gran planta rectangular, su sistema de bóvedas y la monumentalidad que la caracteriza.1

La etapa principal despliega una arquitectura gótica con gran capacidad de sostener espacios amplios: el edificio adopta una planta rectangular de 380 por 250 pies y la capilla real sobresale 62 pies hacia el este. El conjunto se cubre con setenta bóvedas ojivales, sustentadas por treinta y dos grandes columnas.1

La decoración del nivel superior -incluida la roseta- corresponde a labores posteriores del siglo XVIII, lo que confirma la continuidad del edificio a través de los siglos.1

La bóveda y la restauración

La historia de la catedral incluye también episodios de corrección y reparación. La cúpula alcanza una altura comparable a la parte inferior de la Giralda, pero se hunde en 1511; el edificio recibe restauración en 1517, obra atribuida a Juan Gil de Montañón.1

La Giralda: memoria convertida en campanario

La Giralda conserva la continuidad material y simbólica entre el pasado andalusí y la ciudad cristiana. Su origen se vincula al alminar de la antigua mezquita, relacionado con Almanzor.1

Con la reconversión cristiana del espacio, la torre se transforma en campanario. En el siglo XVI, Fernán Ruiz añade noventa y dos pies a la altura de la torre, otorgándole la forma que hoy reconocen los visitantes, y coloca en su cúspide el giraldillo, una estatua de la Fe que funciona como veleta.1

El giraldillo se describe fundido por Bartolomé Morel: mide más de 13 pies de altura y pesa 28 quintales (aproximadamente 2840 libras). Esta imagen de bronce, situada en lo alto, resume el sentido que la catedral confiere al paisaje: el campanario deja de ser llamada al rito islámico y se convierte en signo del culto cristiano.1

Además, en las ventanas por encima de la zona de la puerta del campanario se conserva un diseño atribuido a Geber (relacionado en el relato histórico con el origen del nombre Al-Geber).1

Arte sacro y piezas de referencia en el interior

La Catedral de Sevilla articula su identidad litúrgica y cultural mediante obras de arte encargadas por el cabildo y por mecenas vinculados al gobierno eclesial. El templo funciona como marco para la oración, la enseñanza y la memoria de santos y reyes.

Retablo del altar mayor

En el presbiterio, el altar mayor cuenta con un gran reredos diseñado por Danchart en 1482, descrito como el mayor en España. Esta pieza define el carácter visual de la cabecera y acompaña el centro de la liturgia.1

Coro y sillería

La sillería del coro, pieza clave para la celebración del Oficio divino, se atribuye a Nufro Sánchez, con una ejecución datada en 1475. La arquitectura y el mobiliario participan en una misma finalidad: ordenar la alabanza a Dios con belleza y permanencia.1

Tramo plateresco y capillas

La Catedral de Sevilla integra un conjunto de elementos que organizan el paso del espacio común al santuario. El cierre plateresco del frente del santuario se vincula a Sancho Muñoz, con fecha de 1510.1

Entre las capillas, la capilla de San Antonio conserva una obra atribuida a Murillo: una imagen famosa ligada a la «éxtasis» del santo y la presencia del Niño Jesús en sus brazos.1

Capilla real y panteón

La capilla real, en la cabecera, conserva los sepulcros de San Fernando, de Alfonso el Sabio y de Beatriz, esposa de este último. La presencia de estas tumbas sitúa la historia religiosa y la historia política de Sevilla en el marco del culto.1

Detrás del santuario se localiza el panteón donde reposan restos de Pedro I, de su hijo Juan, del infante Fadrique, de Alfonso XI y de otros príncipes. La catedral mantiene así la memoria de generaciones en un lenguaje propio: el de la piedra, la capilla y la liturgia.1

La Catedral y la vida espiritual de la Iglesia en Sevilla

La catedral no sirve solo como monumento: sostiene la vida eclesial de la diócesis y expresa la fe católica en la celebración de los misterios cristianos. En Sevilla, la tradición devocional se articula especialmente en torno a dos ejes: la Eucaristía y la Virgen María.

En un encuentro pastoral en Sevilla, el papa Juan Pablo II describió la herencia espiritual del pueblo sevillano en estos términos: «la devoción al Santísimo Sacramento y la devoción a la Virgen María». El papa afirmó que, sin ambas, no se comprendería la historia de la Iglesia hispalense.2

El mismo papa explicó que la Eucaristía constituye «fuente y culmen de toda evangelización» y recordó que los congresos eucarísticos son una profesión solemne de la Iglesia en el Evangelio realizado en la Eucaristía. También vinculó la celebración eucarística con la unidad del Cuerpo místico de Cristo: «La Eucaristía hace la Iglesia».2

Estas ideas iluminan la función de la Catedral de Sevilla como corazón litúrgico y foco de oración: cuando la Iglesia celebra la Misa, manifiesta el centro de su unidad y su misión evangelizadora.

Conclusión

La Catedral de Sevilla presenta una continuidad histórica singular: nace sobre la gran mezquita, integra la memoria de la Giralda y, desde 1403 hasta 1506, se convierte en una gran arquitectura gótica con bóvedas monumentales, capillas destacadas y un conjunto artístico orientado a la liturgia. Su interior expresa la fe católica de generaciones, y su papel espiritual se entiende con claridad a la luz de la tradición eucarística y mariana de la Iglesia de Sevilla.1,2

Citas y referencias

  1. Sevilla. Enciclopedia Católica, Sevilla (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20
  2. Papa Juan Pablo II. A los peregrinos de la Diócesis de Sevilla (6 de diciembre de 1993) - Discurso, 1 (1993). 2 3
Modificado el 4 de julio de 2026 • FideScore™ 5.71Citar este artículo

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