La discusión ética no se agota en la obtención. También importa la forma de empleo y los riesgos para el paciente.
Investigación y experimentos en el comienzo de la vida
Las Directrices éticas y religiosas para los servicios sanitarios católicos establecen límites claros: los experimentos no terapéuticos con un embrión o un feto vivo no se permiten, incluso cuando los padres consienten.
Aceptan, con matices, los experimentos terapéuticos cuando existe un motivo proporcionado y consentimiento libre e informado de los padres; si no se puede contactar con el padre, se exige al menos el consentimiento de la madre.
Además, permiten la investigación médica que no dañe la vida ni la integridad física de un hijo no nacido, con consentimiento parental.
Uso de células madre embrionarias
La instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe distingue entre las objeciones morales según el origen. No plantea objeciones morales para el uso clínico cuando las células se obtienen lícitamente, siempre que se respeten criterios de ética médica: rigor científico, prudencia, minimización del riesgo y transparencia.
En cambio, el uso de células madre embrionarias o de células derivadas de ellas presenta problemas serios por la cooperación con el mal y por el escándalo, incluso si otros investigadores suministran las células destruyendo embriones o si existe disponibilidad comercial.