En la historia del libro antiguo, un códice es un manuscrito en forma de hojas (no de rollo). La tradición editorial antigua del término explica que el códice aparece aproximadamente a comienzos del siglo IV y que, en general, el material empleado fue pergamino (aunque en algunos casos se utilizó papiro).1
En cuanto a los materiales, el pergamino (hecho con pieles de animales) fue gradualmente sustituyendo al papiro en la producción de libros: se documenta su uso temprano y se indica que hacia el final del siglo III el pergamino acabó prefiriéndose para la fabricación de libros.2
En este marco, el Codex Washingtonianus se describe comúnmente como un códice de pergamino escrito en uncial griego, con relevancia tanto para el estudio material del libro antiguo como para la transmisión textual de los Evangelios.



