Concilio de Trento (Sesión XIII)
El Concilio decretó que «ninguno que sea consciente de haber cometido pecado mortal, por muy contrito que se crea, debe acercarse a la Eucaristía sin antes haber recibido confesión sacramental». Esta norma se estableció como regla invariable para todos los cristianos, incluidos los sacerdotes.
Catecismo de la Iglesia Católica
El Catecismo repite la exigencia: «Todo quien desee recibir la comunión debe estar en estado de gracia; quien sea consciente de pecado grave debe recibir primero el sacramento de la reconciliación». Asimismo, se indica que la recepción indigna es «un pecado contra el primer mandamiento».
Documentos de la USCCB y de la Iglesia
- The Mystery of the Eucharist in the Life of the Church afirma que recibir la Eucaristía en pecado mortal constituye un acto de sacrilegio y que el fiel «come y bebe juicio sobre sí mismo».
- The Real Presence of Jesus Christ in the Sacrament of the Eucharist aclara que, aunque la sustancia del Cuerpo y la Sangre permanece, la relación del pecador con Cristo está quebrantada y requiere confesión previa, salvo grave necesidad y acto de contrición perfecta.
- Compendium of the Catechism of the Catholic Church enfatiza la necesidad de estar «en estado de gracia» y de observar la fast y la disposición adecuada antes de la comunión.