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Concilio de Pisa II

El Concilio de Pisa II (con frecuencia llamado conciliábulo de Pisa) designa una asamblea convocada en 1511 por un grupo de cardenales y obispos vinculados a la política francesa y al Sacro Imperio, en abierta oposición a la convocatoria del papa Julius II para un Concilio V de Letrán. Su acción culminó en la suspensión del papa por parte de los participantes de Pisa, mientras Julio II respondió con una bula que convocaba a los padres al Laterano y condenaba la irregularidad de aquel acto.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreConcilio de Pisa II
CategoríaEvento
DescripciónEl concilio celebrado en Pisa adoptó medidas contenciosas, suspendió al papa y se disolvió tras la respuesta papal y la convocatoria del Concilio de Letrán.
Contexto HistóricoEuropa cristiana a comienzos del siglo XVI, con tensiones políticas entre Francia, el Sacro Imperio y la Santa Sede; rivalidad entre el papado y coroneles que buscaban una convocatoria conciliar alternativa.
Fecha de Inicionoviembre de 1511
Importancia HistóricaDemostró la oposición al autoritarismo papal mediante un conciliábulo irregular que suspendió al papa, reforzando la doctrina de que sólo el pontífice puede convocar un concilio general.
OrganizadorPapa Julius II
ResoluciónJulius II emitió la bula del 18 de julio de 1511 condenando la convocatoria de Pisa y convocó al Concilio de Letrán, desplazando la autoridad conciliar al papado.
Temaconflicto de autoridad entre el conciliarismo y el papado
Testigos
  • cardenales descontentos
  • emperador Maximiliano
  • rey Luis XII
  • Papa Julius II
  • Francisco Ximénez de Cisneros
TipoConcilio, conciliábulo
UbicaciónPisa, Italia

Tabla de contenido

Contexto: la Europa cristiana a comienzos del siglo XVI

A comienzos del siglo XVI, la unidad visible de la Iglesia vivió tensiones alimentadas por conflictos políticos entre potencias europeas. En ese ambiente, Julio II buscó restaurar la paz y encauzar la vida eclesial mediante una vía conciliar con autoridad pontificia, pero un sector disconforme optó por convocar un encuentro alternativo en Pisa, apoyado por intereses civiles y militares.1

El conflicto eclesial se entiende mejor si se distingue entre convocar un concilio con autoridad del Romano Pontífice y convocar una asamblea en desafío. Los promotores de Pisa intentaron presentar su iniciativa como una continuación o alternativa conciliar, pero Julio II calificó su proceder de irregular y rechazó cualquier validez del acto al margen del papa.1

Convocatoria y protagonistas del conciliábulo de Pisa II

Tras la elección de Julio II, el papa prometió bajo juramento la convocatoria de un concilio general, pero no cumplió su promesa en el tiempo esperado. En ese marco, «ciertos cardenales descontentos», alentados por el emperador Maximiliano y por el rey Luis XII, convocaron una asamblea en Pisa y fijaron inicialmente como fecha de apertura el 1 de septiembre de 1511, aunque la celebración se retrasó.1

Los relatos difieren en el detalle del calendario, pero coinciden en los rasgos esenciales:

  • Julio II describe el proyecto como una convocatoria de cardenales rebeldes en Pisa, con apertura prevista para septiembre y luego pospuesta.1
  • En el contexto español, se ubica la apertura efectivamente en noviembre de 1511, con siete cardenales y unos veinte obispos presentes en Pisa.2

A nivel eclesial, la participación se articuló mediante procuraciones y presencia de obispos, con apoyo diplomático y militar del entorno político que impulsaba la iniciativa.1

Desarrollo del conciliábulo en Pisa II

El conciliábulo de Pisa II celebró diversas sesiones y adoptó medidas de carácter abiertamente contencioso. En su tramo final, los participantes suspendieron al papa; a partir de ahí, los prelados se retiraron y el pulso entre ambas vías conciliares se desplazó hacia el escenario donde Julio II hizo valer su convocatoria al concilio con autoridad pontificia.1

El conflicto alcanzó un punto decisivo cuando Julio II opuso a Pisa una convocatoria alternativa y con autoridad: la bula del 18 de julio de 1511 ordenó reunirse en el Laterano el 19 de abril de 1512.1

La situación política retrasó el inicio efectivo del Laterano: la victoria francesa de Rávena (11 de abril de 1512) impidió que la asamblea abriera antes de 3 de mayo.1

Respuesta de Julio II y convocatoria al Concilio de Letrán

La bula pontificia y la condena de la convocatoria irregular

Julio II publicó la bula del 18 de julio de 1511 con doble finalidad: canónica y polemicial. En ella:

  • refutó las razones aducidas por los cardenales que convocaron el conciliábulo de Pisa,
  • reprochó que reunieran «la Iglesia universal» independientemente de su cabeza,
  • respondió que el retraso no obedecía a falta de voluntad,
  • y declaró que los actos de los cardenales en Pisa no debían recibir significado alguno.1

En el fondo, la disputa no era solo temporal o procedimental; tocaba el principio eclesiológico de que el gobierno y la convocatoria de un concilio general competen al Romano Pontífice.

El efecto práctico: traslado del centro de gravedad

Una vez que Julio II hizo valer el Laterano, la iniciativa de Pisa quedó aislada. Los prelados que habían sostenido el acto de Pisa acabaron por retirarse, mientras el concilio convocado por el papa avanzó con asistencia creciente.1

El caso de España y la postura de Francisco Ximénez de Cisneros

En la Corona de Castilla, la figura de Francisco Ximénez de Cisneros aparece como un apoyo decisivo al papa durante el conflicto. La narración sobre el periodo subraya que:

  • Luis XII y Maximiliano impulsaron el concilio de Pisa para presionar a Julio II,
  • Julio II reaccionó decidiendo liberar Italia de la presencia francesa y solicitó ayuda,
  • mientras Cisneros apoyó al papa de forma sostenida.2

El detalle relevante para la vida eclesial en la diócesis de influencia española radica en el impacto disciplinar: en la ciudad y el entorno de Pisa, el clero se negó a participar porque Julio II había amenazado con excomunión a quienes colaboraran con el conciliábulo.2

Esta dinámica ilustra el juicio eclesial: la iniciativa de Pisa careció de recepción efectiva en los ambientes donde el papa ejercía jurisdicción y disciplina.

Juicio histórico y significado eclesial del Concilio de Pisa II

Desde el punto de vista eclesial, la Iglesia no consideró el acto de Pisa II como concilio legítimo equiparable a un concilio general convocado por el papa. Julio II trató el conciliábulo como un proceder irregular, sin el debido encaje canónico para representar la voluntad de la Iglesia universal.1

Además, el episodio reforzó una lección: cuando una asamblea intenta «suplir» la convocatoria pontificia mediante presión política y militar, la unidad eclesial sufre fracturas y el resultado se desplaza hacia el terreno del conflicto jurisdiccional, no hacia la reforma eclesial ordenada al bien común de la Iglesia.

Diferencia entre «Pisa I» y «Pisa II»

El nombre «Pisa» reaparece en la historia conciliar medieval y en la conflictiva coyuntura del siglo XVI. El Concilio de Pisa I (1409) se relaciona con el gran cisma de Occidente, mientras el Concilio de Pisa II (1511-1512) surge como conciliábulo contra la convocatoria pontificia de Julio II. La Iglesia, en ambos casos, juzga con severidad las iniciativas sin la debida autoridad para hablar en nombre de la Iglesia universal, aunque el trasfondo histórico y los protagonistas cambian por completo.1,3

Citas y referencias

  1. Quinto Concilio de Letrán (1512-17). Enciclopedia Católica, Quinto Concilio de Letrán (1512-17) (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Francisco Ximénez de Cisneros. Enciclopedia Católica, Francisco Ximénez de Cisneros (1913). 2 3
  3. Concilio de Constanza. Enciclopedia Católica, Concilio de Constanza (1913).
Modificado el 5 de julio de 2026 • FideScore™ 7.21Citar este artículo

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