Naturaleza no sacramental
El Sínodo y sus elementos de gobierno no aportan una «significación sacramental» propia al ejercicio de la colegialidad episcopal. La dignidad episcopal de los miembros no crea por sí misma una función sacramental nueva; el valor del Sínodo radica en su configuración eclesial y en el modo en que concreta la comunión episcopal alrededor del Sucesor de Pedro.
Dimensión colegial y subordinación al Papa
El Sínodo puede actuar como medio e instrumento para realizar la dimensión colegial en el marco de la comunión eclesial. Algunos desarrollos jurídicos han previsto que, en determinados casos, el Sínodo disponga de poder deliberativo; en esas hipótesis, el Romano Pontífice conserva la autoridad suprema y concede la facultad según las necesidades de la Iglesia.,
Esta lógica mantiene un principio estable: el Sínodo no rompe la función decisiva del Papa; el Romano Pontífice determina el modo de ejercitar la solicitud episcopal en favor del bien de la Iglesia, ya sea de manera personal o colegial.