Pedro de Castelnau, legado pontificio y mártir
Pedro de Castelnau fue enviado como legado apostólico para la conversión de los albigenses y recibió el encargo de actuar como «primer inquisidor». Su misión incluyó tanto la reconciliación de quienes mostraban buena disposición como la imposición de censuras eclesiásticas a los obstinados.
El legado murió el 15 de enero de 1208: en el relato eclesiástico, fue atravesado con una lanza, y pronunció palabras de perdón mientras caía. El mismo texto relaciona su muerte con una orden atribuida a Raimundo, conde de Toulouse.
Raimundo VI, conde de Toulouse
Raimundo VI aparece descrito como un príncipe con gran tolerancia hacia los cátaros: permitió predicación en su entorno y resistió la corrección enviada por los legados de Inocencio III hasta que el papa lo excomulgó en 1207.
Tras el asesinato de Castelnau, Raimundo VI realizó penitencia pública en 18 de junio de 1209, en presencia del legado pontificio, y posteriormente tomó parte en la campaña: asistió a los asedios de Béziers y Carcasona.
A pesar de su participación, el conflicto avanzó y su situación empeoró: el papa lo sancionó de nuevo mediante una excomunión vinculada al Concilio de Avignon (1209), y sus territorios terminaron bajo control de Simón de Montfort.,
Simón de Montfort
Simón de Montfort recibió la dirección militar de los territorios conquistados y asumió el liderazgo de la cruzada. El relato eclesiástico presenta su figura con doble vertiente: habilidad y celo, pero también severidad que derivó en crueldad.
La enciclopedia católica recoge que su campaña terminó superando el marco de una mera represión: «su severidad se convirtió en crueldad» y entregó ciudades al fuego y al pillaje, con consecuencias que alcanzaron a inocentes.
En lo militar, destacó la batalla de Muret (1213), donde derrotó a Pedro de Aragón. Con posterioridad, el Concilio de Montpellier le nombró señor de los territorios recién adquiridos, como conde de Toulouse y duque de Narbona, y el papa confirmó esa designación.
Raimundo VII
El hijo de Raimundo VI, Raimundo VII, afrontó el final del proceso. Tras la nueva fase militar y las pérdidas de fortalezas en 1228, solicitó paz. En la Conferencia de Meaux, volvió a París y realizó una penitencia pública el 12 de abril de 1229 en la iglesia de Notre Dame, con la liberación de la excomunión.
Raimundo VII prometió demoler las murallas de Toulouse y concertar el matrimonio de su hija Jeanne con Alfonso de Poitiers, hermano de Luis IX. Al regresar a Toulouse, cumplió esas promesas y aceptó la instauración de la Inquisición.