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Curación del paralítico en Cafarnaúm

La curación del paralítico en Cafarnaúm (narrada en Mateo 9,1-8, Marcos 2,1-12 y Lucas 5,17-26) es un pasaje clave de los Evangelios sinópticos: muestra que Jesús no solo sana el cuerpo, sino que, con autoridad divina, perdona los pecados. En el marco de un ambiente doméstico («estaba en casa»), la fe de los que llevan al enfermo encuentra respuesta en la acción del Señor, cuyo poder-revelado en el perdón-se manifiesta también en la recuperación física como signo del Reino.1,2,3,4

Curación del paralítico en Cafarnaúm
Ver información de la imagenCristo Sana a un hombre paralítico por la Gota. Marcos 2:4. Grabado de Bernhard Rode, 1780. Dominio público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCuración del paralítico en Cafarnaúm
CategoríaEvento
DescripciónEl milagro sirve como signo del Reino y confirma la autoridad del Hijo del Hombre para perdonar
Referencias
  • Mateo 9:1-9:8
  • Marcos 2:1-2:12
  • Lucas 5:17-5:26
  • 1441
Aplicación MoralLa fe debe expresarse en acción concreta, como llevar al enfermo, y confiar en la misericordia de Cristo
Contexto BíblicoPasaje clave de los Evangelios sinópticos que muestra que Jesús sana el cuerpo y perdona los pecados
Contexto HistóricoLocalidad del entorno del lago de Tiberíades, vinculada al ministerio de Jesús
Enseñanzas PrincipalesJesús tiene autoridad divina para perdonar pecados y esa autoridad se manifiesta en la sanación física; la fe comunitaria abre el acceso al Señor
Importancia EclesialEl Catecismo (1441) cita este episodio para explicar la potestad de perdón que Jesús confiere a la Iglesia
Interpretación TradicionalTomás de Aquino interpreta al paralítico como imagen del pecador incapaz de liberarse por sí mismo
TipoMilagro, Casa
UbicaciónCafarnaúm

Tabla de contenido

Cafarnaúm y el contexto del relato

Cafarnaúm aparece en los Evangelios como un lugar vinculado con el ministerio de Jesús y con su enseñanza. En términos históricos, se identifica con una localidad del entorno del lago de Tiberíades, asociada a la vida religiosa donde Jesús se asentó en diversos momentos.5,6

Desde el punto de vista narrativo, los sinópticos sitúan el episodio en un marco donde Jesús enseña y actúa con autoridad. Marcos subraya expresamente la localización: cuando vuelve a Cafarnaúm, «se informó de que estaba en casa».3

El paralítico y la fe que abre el camino a Jesús

Los tres relatos coinciden en un elemento decisivo: la presencia de personas que llevan al paralítico hasta el Señor y la fe que impulsa esa iniciativa.

  • En Marcos, el grupo no puede entrar por la multitud, de modo que «retiraron el techo» y lo bajaron «en medio» ante Jesús.3
  • En Lucas, el mismo gesto (bajar al enfermo desde el tejado) se realiza «delante de Jesús», y el texto insiste en que la acción está motivada por la confianza.2

La respuesta de Jesús se vincula directamente a esa fe. En Mateo, al ver Jesús «la fe» de quienes presentan al paralítico, pronuncia primero el perdón: «‘Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados’».1

En Marcos y Lucas el mecanismo es idéntico: «Viendo Jesús la fe» (Marcos) o al percibirla en el contexto del episodio (Lucas) pronuncia el perdón.3,2

Jesús perdona los pecados: el centro teológico del milagro

«Solo Dios perdona»: la acusación de los escribas

El punto de fricción del relato es la autoridad atribuida por Jesús al perdonar. Tanto en Mateo como en Marcos aparece la reacción de los escribas:

  • En Mateo, los escribas piensan: «Este hombre blasfema».1
  • En Marcos, la acusación se formula con claridad: «¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».3

Esto no es un detalle menor: el texto reconoce una verdad de fe fundamental-el perdón de los pecados pertenece, en sentido propio, a Dios-y entonces muestra que Jesús actúa precisamente en ese ámbito.

La autoridad de Jesús «en la tierra»

Jesús responde formulando la finalidad del signo. En Marcos se presenta el argumento de modo explícito:

«Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados...» y entonces manda al paralítico: «‘A ti te digo: levántate...’».3

En Mateo el razonamiento aparece con una estructura paralela: Jesús contrasta el enunciado del perdón con la evidencia visible de la curación, conectando ambos con su autoridad mesiánica.1

El Catecismo recoge el núcleo doctrinal del episodio al afirmar que, aunque solo Dios perdona los pecados, Jesús-como Hijo de Dios-ejercita esa potestad: «‘Tus pecados te son perdonados’», y además, «en virtud de su autoridad divina, confiere este poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre».4

La Comisión Bíblica Pontificia subraya que la autoridad de Jesús «se extiende también al perdón de los pecados», apoyándose precisamente en Mateo 9,6; Marcos 2,10; Lucas 5,24.7

Interpretación: el perdón como «causa» que abarca la enfermedad

Una lectura teológica clásica relaciona el estado del paralítico con el pecado como raíz profunda de la miseria humana. Tomás de Aquino, al comentar el pasaje de Mateo, interpreta al paralítico como imagen del pecador en su incapacidad: así como el paralítico no puede moverse por sí mismo, el pecador no puede liberarse por sus propias fuerzas.8

En esa línea, el comentario añade un principio: Jesús actúa como «buen médico», curando la causa (la condición del alma), y no solo el efecto visible (la enfermedad del cuerpo).8

Lugar del milagro: una casa, no una piscina

El relato evangélico no sitúa el episodio en una piscina. De hecho, Marcos indica explícitamente que Jesús estaba «en casa», y la escena describe el acceso imposible por la multitud y la remoción del techo, lo que presupone una vivienda privada o una estancia doméstica con techado accesible.3

Además, Lucas presenta que el enfermo fue bajado «en medio del gentío» “delante de Jesús», coherente con una reunión en torno a una enseñanza en el ámbito de la casa donde Jesús estaba.2

Por tanto, el pasaje corresponde a la curación del paralítico en Cafarnaúm en un entorno doméstico, y no debe confundirse con narraciones de otros Evangelios (por ejemplo, relatos con piscinas o estanques) que se encuentran en otros contextos bíblicos.3,2

Resultado y sentido: asombro y glorificación de Dios

La reacción final en los sinópticos subraya el carácter «de signo» del milagro y la comprensión creciente de los testigos.

En Mateo, cuando la multitud ve el hecho, queda «atónita» y glorifica a Dios: «Dios, que ha dado tal autoridad a los hombres».1

En Marcos, el efecto es aún más directo: todos se asombran y glorifican a Dios, y expresan que no habían visto nada igual.3

El sentido teológico es, por tanto, doble e inseparable: Jesús perdona y, para evidenciar su autoridad, también restaura al enfermo.4,7

Dimensión pastoral y litúrgica (Penitencia, sanación y fe)

Autoridad de perdonar y ministerio confiado

El Catecismo conecta este episodio con la vida sacramental al indicar que Jesús, ejerciendo su autoridad divina para perdonar, confiere ese poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre.4,4

Desde la perspectiva católica, esto ilumina la práctica de la Penitencia: el «perdón con autoridad» no es una idea abstracta, sino una realidad fundada en la potestad de Cristo y realizada en su Iglesia.

Fe activa: «llevar» al enfermo

En el plano pastoral, el relato enseña que la fe no se limita a la interioridad, sino que toma forma de acción concreta: llevar al paralítico, abrir camino, persistir pese a los obstáculos. La respuesta de Jesús-comenzando por el perdón-muestra que Dios atiende el corazón confiado y responde con misericordia.3,2

Conclusión

La curación del paralítico en Cafarnaúm es un pasaje decisivo porque muestra, con autoridad, que Jesús perdona los pecados y que su poder salvador alcanza la persona entera. La escena, situada «en casa», hace visible cómo la fe comunitaria abre el acceso al Señor, y el milagro confirma-como signo-la verdad central: el Hijo del hombre tiene autoridad para perdonar, y esa autoridad se manifiesta también en la curación física.3,3,4

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Mateo 9:1-9:8 (1993). 2 3 4 5
  2. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Lucas 5:17-5:26 (1993). 2 3 4 5 6
  3. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Marcos 2:1-2:12 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  4. Capítulo II, Los sacramentos de la curación. Catecismo de la Iglesia Católica, 1441 (1992). 2 3 4 5 6
  5. Capernaum. Enciclopedia Católica, Capernaum (1913).
  6. Capítulo IV, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, 4:13 (1272).
  7. Primera parte, Pontificia Comisión Bíblica. La inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura, 27 (2014). 2
  8. Capítulo IX, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, 9:2 (1272). 2
Modificado el 2 de julio de 2026 • FideScore™ 6.96Citar este artículo

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