«Solo Dios perdona»: la acusación de los escribas
El punto de fricción del relato es la autoridad atribuida por Jesús al perdonar. Tanto en Mateo como en Marcos aparece la reacción de los escribas:
- En Mateo, los escribas piensan: «Este hombre blasfema».
- En Marcos, la acusación se formula con claridad: «¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».
Esto no es un detalle menor: el texto reconoce una verdad de fe fundamental-el perdón de los pecados pertenece, en sentido propio, a Dios-y entonces muestra que Jesús actúa precisamente en ese ámbito.
La autoridad de Jesús «en la tierra»
Jesús responde formulando la finalidad del signo. En Marcos se presenta el argumento de modo explícito:
«Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados...» y entonces manda al paralítico: «‘A ti te digo: levántate...’».
En Mateo el razonamiento aparece con una estructura paralela: Jesús contrasta el enunciado del perdón con la evidencia visible de la curación, conectando ambos con su autoridad mesiánica.
El Catecismo recoge el núcleo doctrinal del episodio al afirmar que, aunque solo Dios perdona los pecados, Jesús-como Hijo de Dios-ejercita esa potestad: «‘Tus pecados te son perdonados’», y además, «en virtud de su autoridad divina, confiere este poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre».
La Comisión Bíblica Pontificia subraya que la autoridad de Jesús «se extiende también al perdón de los pecados», apoyándose precisamente en Mateo 9,6; Marcos 2,10; Lucas 5,24.
Interpretación: el perdón como «causa» que abarca la enfermedad
Una lectura teológica clásica relaciona el estado del paralítico con el pecado como raíz profunda de la miseria humana. Tomás de Aquino, al comentar el pasaje de Mateo, interpreta al paralítico como imagen del pecador en su incapacidad: así como el paralítico no puede moverse por sí mismo, el pecador no puede liberarse por sus propias fuerzas.
En esa línea, el comentario añade un principio: Jesús actúa como «buen médico», curando la causa (la condición del alma), y no solo el efecto visible (la enfermedad del cuerpo).