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Deuterocanónicos

Los deuterocanónicos son los libros del Antiguo Testamento cuya inclusión en el canon bíblico suscitó dudas en algunos lugares durante un tiempo, pero que la Iglesia Católica reconoce como Escritura inspirada y con plena autoridad para la fe y la vida cristiana.1,2

Deuterocanónicos
Ver información de la imagenpágina de título Vol. 3. Dominio Público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDeuterocanónicos
CategoríaTérmino
DescripciónConjunto de siete libros y adiciones al Antiguo Testamento cuya inclusión en el canon fue tardía. Libros del Antiguo Testamento reconocidos por la Iglesia Católica como Escritura inspirada y con plena autoridad. Los deuterocanónicos son los libros del Antiguo Testamento cuya aceptación en el canon bíblico se consolidó más tarde que la de los libros protocanónicos; la Iglesia los considera inspirados y con autoridad plena para la fe y la vida cristiana. Del griego 'deuteros' (segundo), indica que su reconocimiento fue posterior al de los libros protocanónicos
Autoridad EclesiásticaIglesia Católica
ContenidoTobías, Judit, Baruc, Eclesiástico (Sirácida), Sabiduría, 1 Macabeos, 2 Macabeos, adiciones a Ester, adiciones a Daniel (Susana, Bel y el Dragón).
Contexto HistóricoSu reconocimiento se consolidó gradualmente desde la época patrística tardía, con controversias durante la Reforma protestante.
ImportanciaForman parte integral del Antiguo Testamento y son esenciales para la fe, la oración y la enseñanza católica.
Interpretación TradicionalLa distinción deuterocanónico se refiere al momento de reconocimiento por la Iglesia, no a una menor autoridad o inspiración.
LugarEgipto (contexto de la Septuaginta)
OrígenTraducidos al griego en la Septuaginta por comunidades judías en Egipto tras las conquistas de Alejandro Magno.
TipoTérmino teológico, Término
Uso LitúrgicoIntegrados en la lectura litúrgica y en la Liturgia de las Horas desde la antigüedad tardía.

Tabla de contenido

Qué significa «deuterocanónicos»

Uso del término y sentido «histórico»

El término deuterocanónico emplea la palabra griega deuteros («segundo») para indicar un grupo de libros cuyo reconocimiento dentro de la Biblia cristiana tardó más en consolidarse que el de otros. Esta distinción sirve para describir la historia del discernimiento eclesial, no para afirmar una desigualdad real en la inspiración o en la autoridad de los textos.1,2

El canon designa, en sentido eclesial, la lista autorizada de escritos inspirados y destinados al bien de la Iglesia. Además, los términos protocanónico y deuterocanónico son modernos y no reflejan una supuesta «doble Biblia» recibida de modo sucesivo por la Iglesia.1

Deuterocanónicos y «apócrifos»

En la tradición católica, «apócrifos» se usa con frecuencia para textos religiosos que no pertenecen al canon. En cambio, algunos cristianos, en el contexto de la Reforma, llamaron «apócrifos» a los deuterocanónicos para atribuirles un rango inferior. La Iglesia Católica los recibe como libros sagrados y canónicos, con un estatus pleno dentro del Antiguo Testamento.3,4

Origen literario y relación con la Septuaginta

La influencia de la lengua griega

Tras las conquistas de Alejandro Magno, la lengua griega se extendió por el Mediterráneo oriental. En ese contexto, las comunidades judías de Egipto tradujeron sus Escrituras al griego y produjeron la Septuaginta, que incorporaba libros que no formaban parte del canon hebreo.3

Libros «no presentes» en el canon hebreo

La Septuaginta incluía los llamados deuterocanónicos (por ejemplo, Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc). El Nuevo Testamento utilizó con libertad estos libros, y la Iglesia adoptó un canon de libros judíos más amplio que el canon hebreo.3

Recepción en la Iglesia primitiva

Uso litúrgico y catequético

La práctica eclesial integró estos libros en la lectura litúrgica: tanto la tradición griega como la tradición latina los incluyeron en sus lecturas desde la época patrística tardía. Ese uso constante alimentó un consenso creciente sobre su valor.3,3

Debate y consolidación del consenso

La presencia de estos libros conoció controversias en ciertos momentos; aun así, el uso extendido y el desarrollo del consenso eclesial los llevó a recibir un estatus igual al de los libros del canon hebreo. En la Reforma, algunos los cuestionaron de nuevo y los rebajaron a una supuesta categoría inferior, pero la recepción católica mantuvo su autoridad canónica.3

Criterio católico: inspiración y autoridad

Distinción entre «tiempo de reconocimiento» y «autoridad»

La distinción protocanónicos/deuterocanónicos describe el momento en que los libros quedaron plenamente reconocidos por la Iglesia. Ese matiz no implica una diferencia de autoridad, sino una diferencia de tiempo: iglesias locales dudaron de la inspiración de algunos libros durante un periodo, pero toda la Iglesia terminó aceptándolos como realmente inspirados.2

Recepción «canónica» en la fe católica

La Iglesia enseña que los libros completos del Antiguo y del Nuevo Testamento, tal como aparecen en la Vulgata latina antigua, deben recibirse como sagrados y canónicos porque fueron escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo y entregados a la Iglesia como tales.4

Lista de libros deuterocanónicos (Antiguo Testamento)

La tradición católica reconoce siete libros deuterocanónicos y además ciertas adiciones dentro de libros protocanónicos.1

Los siete libros

Adiciones a Ester

La tradición católica incluye partes del libro de Ester que la tradición hebrea no conservó en su forma canónica. Comprenden, entre otras, los pasajes situados dentro del conjunto comprendido tradicionalmente como Ester en los rangos indicados por la clasificación católica histórica.1

Adiciones a Daniel

La Biblia católica integra también secciones del libro de Daniel ausentes en el canon hebreo: entre ellas aparecen relatos como Susana, Bel y el Dragón, además de otros fragmentos vinculados a la recepción de Daniel en la tradición de la Septuaginta.1

Deuterocanónicos y la lectura en la liturgia

Los deuterocanónicos forman parte del patrimonio bíblico leído por la Iglesia. La tradición eclesial incorporó estos libros en la lectura litúrgica, tanto en la forma griega como en la latina, desde la antigüedad tardía.3

La Liturgia de las Horas presenta un ciclo de lecturas bíblicas pensado para acompañar la historia de la salvación a lo largo del año litúrgico, con una selección amplia de la «tesorería» de la palabra de Dios. Esta dinámica encaja con la presencia de los deuterocanónicos en el conjunto bíblico usado por la Iglesia.5

Aspectos teológicos característicos

Los deuterocanónicos aportan una riqueza particular a la comprensión de la sabiduría, la fidelidad en medio de la prueba y la intercesión por los difuntos. La tradición católica vinculó la lectura de algunos pasajes, especialmente presentes en 2 Macabeos, con la enseñanza sobre el destino final del hombre y la ayuda espiritual entre los miembros del pueblo de Dios.3

Asimismo, estos libros desarrollan con fuerza el lenguaje de la justicia divina, la educación moral y la esperanza en Dios en situaciones de conflicto y sufrimiento. Ese conjunto armoniza con el modo católico de leer la Biblia: la Iglesia conserva el sentido auténtico de la Escritura y rechaza interpretaciones contrarias al sentir de la Madre Iglesia y al consenso de los Padres.4

Relación con otras tradiciones cristianas

Iglesias ortodoxas

La tradición ortodoxa valora en gran medida la Septuaginta y su transmisión litúrgica. Sin embargo, no todas las Iglesias ortodoxas reconocen de manera uniforme la autenticidad de los libros habitualmente llamados deuterocanónicos.6

Tradición protestante

En el marco de la Reforma, algunos cristianos discutieron la autoridad canónica de estos libros y los denominaron con frecuencia «apócrifos», atribuyéndoles un estatus inferior al de la Escritura. La Iglesia Católica interpreta esta diferencia como una divergencia en el juicio eclesial sobre el canon.3

Importancia para la fe católica

La recepción católica de los deuterocanónicos expresa la convicción de la Iglesia de que la Biblia no es un conjunto meramente histórico, sino una colección inspirada entregada a la comunidad creyente para su edificación. El criterio católico afirma la inspiración divina de los libros recibidos y el derecho de la Iglesia a custodiar el sentido verdadero de la Escritura en materia de fe y costumbres.4,4

En esa perspectiva, los deuterocanónicos no funcionan como «suplemento» de interés secundario, sino como parte integrante del Antiguo Testamento que alimenta la predicación, la oración y la enseñanza de la Iglesia.3,4

Citas y referencias

  1. Canon del Antiguo Testamento. Enciclopedia Católica, Canon del Antiguo Testamento (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Escritura. Enciclopedia Católica, Escritura (1913). 2 3
  3. Parte III - Lectura del Antiguo Testamento tus palabras se convirtieron para mí en una alegría y el deleite de mi corazón. (Jeremías 15:16), Conferencias de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, y de Escocia. El Don de la Escritura, 26 (2005). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  4. Anónimo. Dei Filius-La Constitución Dogmática sobre la Fe Católica, 8 (2022). 2 3 4 5 6
  5. Instituto Pontificio Litúrgico. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 103 (1999).
  6. Teología, ortodoxa, fuentes de, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Teología, Ortodoxa, Fuentes de (2015).
Modificado el 5 de julio de 2026 • FideScore™ 7.73 • 126 visitas • Citar este artículo

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