Uso del término y sentido «histórico»
El término deuterocanónico emplea la palabra griega deuteros («segundo») para indicar un grupo de libros cuyo reconocimiento dentro de la Biblia cristiana tardó más en consolidarse que el de otros. Esta distinción sirve para describir la historia del discernimiento eclesial, no para afirmar una desigualdad real en la inspiración o en la autoridad de los textos.1,2
El canon designa, en sentido eclesial, la lista autorizada de escritos inspirados y destinados al bien de la Iglesia. Además, los términos protocanónico y deuterocanónico son modernos y no reflejan una supuesta «doble Biblia» recibida de modo sucesivo por la Iglesia.1
Deuterocanónicos y «apócrifos»
En la tradición católica, «apócrifos» se usa con frecuencia para textos religiosos que no pertenecen al canon. En cambio, algunos cristianos, en el contexto de la Reforma, llamaron «apócrifos» a los deuterocanónicos para atribuirles un rango inferior. La Iglesia Católica los recibe como libros sagrados y canónicos, con un estatus pleno dentro del Antiguo Testamento.3,4

