La tradición textual atribuye al documento un origen apostólico, presentándolo como una enseñanza vinculada al tiempo apostólico. Sin embargo, el contenido y la historia del texto lo sitúan como una composición del siglo III.1,2
El título siríaco ofrece una definición programática: «Didascalia, es decir, la doctrina católica de los doce Apóstoles y de los santos discípulos de nuestro Señor».1
En lo esencial, la Didascalia actúa como un manual práctico: regula la vida eclesial y la conducta cristiana, con un peso notable sobre la práctica eclesiástica (no sobre disquisiciones dogmáticas).1
