La opción preferencial como categoría teológica
En el capítulo segundo se afirma que Dios, que es amor misericordioso, «se hizo pobre» para compartir las fragilidades humanas, y que por eso la Iglesia puede hablar teológicamente de una «opción preferencial» de Dios por los pobres.
El documento precisa que esta «preferencia» no implica exclusividad ni discriminación hacia otros grupos (porque Dios no puede actuar con tal lógica), sino que quiere destacar el movimiento de la compasión hacia la pobreza y la debilidad de toda la humanidad, marcando un lugar especial en el corazón de Dios para quienes están discriminados y oprimidos.
Además, el texto explica que la Iglesia está llamada a hacer «una elección decisiva y radical» a favor del sector más débil.
Jesús como «Mesías pobre» y signo de inclusión
El documento argumenta que el amor preferencial de Dios por los pobres encuentra su cumplimiento en Jesucristo. Por la Encarnación, Dios «se vació» (cf. Flp 2,7), y Jesús realiza su misión de revelar plenamente el amor de Dios hasta en su pobreza radical.
El texto presenta esta pobreza como algo que atraviesa la vida de Jesús: su rechazo desde el inicio (no hay sitio donde nacer, cf. Lc 2,7), la huida al amparo de Egipto (cf. Mt 2,13-15), el episodio del comienzo del ministerio en Nazaret con rechazo (cf. Lc 4,14-30) y, finalmente, su muerte como «marginado» (crucificado fuera de Jerusalén).
De este modo, Dilexi te describe a Jesús como «Mesías de y para los pobres» y entiende su figura como un «privilegio» que manifiesta la relación entre el seguimiento y la pobreza asumida por Cristo.