«Avila de Santa Teresa» y la ciudad como icono espiritual
En los actos del cuarto centenario de la muerte de Santa Teresa, Pablo VI describió Ávila como una ciudad marcada por su herencia teresiana: una ciudad «célèbre» por murallas, torres, iglesias y monasterios, y por su resonancia espiritual en el «castillo interior».
El papa unió los lugares concretos de la ciudad con el itinerario interior de Teresa: su nacimiento y casa solariega, la parroquia del bautismo, la catedral con la imagen de la Virgen de la Caridad, y la Encarnación, donde se alcanza el culmen de su experiencia mística.
Un designio de Dios para la Iglesia
En ese mismo marco, Pablo VI vinculó el desarrollo del Carmelo con el cumplimiento de un «designio de Dios para la vida de la Iglesia» en Ávila, al recordar la fundación del monasterio de San José y el itinerario de nuevas fundaciones. Teresa aparece como «instrumento providencial» para la vida contemplativa que produce frutos en la Iglesia.,
El papa ofreció una imagen de cada monasterio como «rinconcito de Dios», «morada» de la gloria divina y «oasis» de vida contemplativa, llamado a expresar la unidad eclesial.
Interioridad que camina con la Iglesia
Pablo VI recordó una consigna profundamente teresiana: «Pongamos los ojos en Cristo nuestro bien», presentada como secreto de vida y misión. Teresa invita a avanzar «llevando a Dios en el corazón», con la imagen de la Iglesia que camina en el tiempo.,