La memoria diocesana del siglo XX conserva un punto culminante en el testimonio de sus pastores durante la persecución religiosa. En el conjunto de los mártires de Almería, la beatificación celebrada en 1993 incluyó al obispo Diego Ventaja Milán (Almería) y al obispo Manuel Medina Olmos (Guadix), junto con los hermanos de las Escuelas Cristianas.,
El proceso de beatificación describe a Manuel Medina Olmos (nacido en 1869) como obispo de Guadix, y sitúa la detención de ambos obispos en agosto de 1936. Los mártires aceptaron el desenlace con paciencia y firmeza en medio de la violencia, caracterizada por el rechazo al nombre cristiano, insultos y vejaciones antes de la muerte.
En la homilía pronunciada durante la beatificación, el papa Juan Pablo II presentó a los dos obispos como imagen del Buen Pastor. La predicación resume su destino con una clave evangélica:
«Don Diego Ventaja Milán, Obispo de Almería, y Don Manuel Medina Olmos, Obispo de Guadix, fueron, ante todo, la imagen viva del Buen Pastor que ama a las ovejas... y que finalmente da la vida por ellas».
«Y ellos la dieron, siguiendo el ejemplo de Cristo, perdonando a los propios verdugos».
En el encuentro posterior con peregrinos reunidos para las beatificaciones, el papa destacó que las biografías mostraron una entrega apostólica infatigable que fortaleció la fe en tiempos de crisis, hasta el gesto heroico de dar la vida.