Orígenes y cronología aproximada
La historia eclesiástica de Langres entrelaza memoria local y lectura histórica de los primeros testimonios episcopales. La tradición diocesana relaciona el inicio de la sede con figuras como Senador, Justo y san Desiderio (Didier), asociados al martirio durante la invasión de los vándalos hacia el año 407. Con ese horizonte, la sede habría tomado forma hacia la mitad del siglo IV.
Evolución medieval y consolidación
Durante la Edad Media, Langres tuvo un papel relevante en el gobierno eclesiástico regional y conservó un perfil institucional propio, visible en la vida de su clero, en la consolidación de centros religiosos y en la celebración de asambleas diocesanas.
En el ámbito monástico, la diócesis muestra implantaciones significativas: la abadía de Poulangy data del siglo XI; la abadía de Morimond, descrita como la cuarta fundación de Císter, se estableció en 1125 por Odolrico y Simón, condes de Bassigny.
La diócesis también acogió el priorato agustiniano de Val des Ecoliers, fundado en 1212 en Luzy, cerca de Chaumont.
El tiempo del Concordato de 1801
El Concordato de 1801 afectó de forma directa a Langres: el acuerdo suprimió la diócesis y la integró en Dijon, mientras el obispo conservó el título conjunto «Dijon y Langres». En Haute-Marne se mantuvieron rasgos organizativos específicos, visibles en el sostenimiento de estructuras formativas propias.
La documentación eclesiástica también refleja que, en esa etapa, Dijon llegó a asumir Haute-Marne y más tarde tuvo que relinquirlo al reconstituirse la diócesis de Langres.
Restauración de la sede (siglo XIX)
Pío VII y Luis XVIII impulsaron la reconstitución de la sede de Langres en 1817 y proyectaron el nombramiento del obispo anterior a la Revolución, mons. de la Luzerne. Sin embargo, el Parlamento no ratificó aquel acuerdo; por eso, los obispos de Dijon permanecieron como administradores de la diócesis de Langres hasta el 6 de octubre de 1822. En esa fecha, la bula «Paternae charitatis» reestableció definitivamente la sede.