La consolidación de la sede en la Edad Media se cuenta mediante una secuencia de restauraciones y liderazgo episcopal. Froila, conde de Villafruela, figura como sucesor en la restauración del obispado en 921, mientras la tradición atribuye el papel de «verdadero restaurador» a Sancho el Mayor, rey de Navarra y Castilla.
En la etapa posterior a la restauración, el relato sitúa como primer prelado de la sede restaurada a Bernardo en 1035, con autoridad sobre la ciudad y sus tierras, incluidos castillos y abadías.
La catedral y la cripta de san Antolín
La figura de Bernardo aparece unida a la construcción de la catedral original, levantada sobre la cripta de san Antolín. El edificio conoció reconstrucción tres siglos después, y la tradición resalta como «tesoro principal» la veneración de las reliquias de san Antolín, asociadas a Aquitania.
La historia también vincula privilegios episcopales con la sucesión: Alfonso VI concedió «muchos privilegios» al sucesor de Bernardo, Raimundo.
Concilios en Palencia
La diócesis conserva memoria de asambleas eclesiásticas celebradas en su territorio. En 1113, un concilio provincial se celebró en Palencia con el arzobispo Bernardo al frente para «apagar los desórdenes» de la época.
En la Cuaresma de 1129, el relato conecta un nuevo concilio en Palencia con la presencia de Raimundo, arzobispo de Toledo, y de Diego Gelmírez, arzobispo de Santiago.