Primeras manifestaciones litúrgicas
Desde los primeros siglos, la imagen del Buen Pastor aparece en los catacumbas y en los primeros frescos cristianos, testimonio de la fe de los primeros creyentes que veían en Cristo el pastor que guía y protege a su pueblo1.
Institución del cuarto domingo de Pascua
El Concilio de Trento no estableció una fecha fija, pero la práctica de celebrar el Domingo del Buen Pastor se consolidó en la Edad Media, vinculándose al tiempo pascual para subrayar la relación entre la resurrección y el sacrificio del Pastor que «da su vida por las ovejas» (Jn 10,11)2.
Relación con las vocaciones
En el siglo XX, el Papa Juan Pablo II declaró este domingo como el Día para las Vocaciones sacerdotales, resaltando la necesidad de nuevos pastores para la Iglesia universal3. Desde entonces, la celebración se ha convertido en una oportunidad para promover la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada.



