La fe católica enseña que el Espíritu Santo comunica a los cristianos siete dones: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.1,3
El Catecismo de la Iglesia Católica atribuye estos dones a Cristo «en su plenitud», y afirma que completan y perfeccionan las virtudes de quienes los reciben; además, hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud las inspiraciones divinas.1
En este conjunto, el don de consejo tiene un puesto decisivo: el Espíritu capacita al creyente para orientarse con rectitud cuando una persona debe juzgar una situación real y actuar en consecuencia.1
