El llamado de Dios y la aparición en la montaña
Según el relato del Éxodo, después de la salida de Egipto, Dios se presentó a Israel «en medio del fuego, la nube y la densa oscuridad» y pronunció las palabras que Él había escrito en dos tablas de piedra1. La misma descripción aparece en Deuteronomio, donde se subraya que el Señor habló «con una voz fuerte» a toda la asamblea, sin añadir nada más2.
Las dos tablas de la Ley
Moisés recibió las primeras tablas, que fueron rotas al ver la idolatría del pueblo (Éxodo 32). Posteriormente, Dios le ordenó tallar otras dos y volver al monte, donde escribió de nuevo los mismos diez mandamientos3. Estas tablas fueron depositadas en el Arca del Pacto, símbolo visible del acuerdo divino con Israel1.
El contenido de los mandamientos
Los preceptos aparecen tanto en Éxodo 20 como en Deuteronomio 5, y se enumeran de la siguiente manera (católica):
- No tendrás dioses ajenos.
- No tomarás el nombre de Dios en vano.
- Santificarás el día del Señor.
- Honrarás a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No darás falso testimonio.
- No codiciarás la mujer del vecino.
- No codiciarás los bienes ajenos4.


