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Epístolas Católicas

Las epístolas católicas forman un conjunto de escritos del Nuevo Testamento atribuidos tradicionalmente a los apóstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas. La Iglesia las llama «católicas» por su destinatario: no se dirigen a una persona o iglesia local concreta, sino a los fieles en general, con un tono formativo y pastoral.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEpístolas católicas
CategoríaTérmino
DescripciónCartas universales del Nuevo Testamento con carácter formativo y pastoral. Conjunto de siete cartas del Nuevo Testamento atribuídas tradicionalmente a los apóstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas, llamadas “católicas” porque están dirigidas a los fieles en general y no a una comunidad concreta. Las epístolas católicas forman un grupo de escritos del Nuevo Testamento que, a diferencia de muchas cartas paulinas, se dirigen a todos los creyentes. La tradición eclesial reconoce siete epístolas bajo este nombre: Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan y Judas. Su estilo es enciclopédico o magisterial y su contenido ofrece catequesis, fortalece la esperanza y orienta la conducta cristiana. Fueron confirmadas como canónicas en los concilios de Cartago (397 y 419) y defendidas en el Concilio de Trento frente a críticas protestantes. En la liturgia, especialmente en la de las Iglesias orientales católicas, se utilizan como lecturas epistolares en diversas festividades
ContenidoSantiago (5 cap.), 1 Pedro (5 cap.), 2 Pedro (3 cap.), 1 Juan (5 cap.), 2 Juan (1 cap.), 3 Juan (1 cap.), Judas (1 cap.)
Contexto HistóricoConcilios de Cartago (397, 419) que incluyeron estas cartas en el canon; defensa en el Concilio de Trento durante la Reforma.
ImportanciaAceptación canónica universal; aporte doctrinal y pastoral esencial para la formación de la fe cristiana.
TipoTérmino teológico
Uso LitúrgicoLeídas en la liturgia de iglesias orientales católicas y empleadas en celebraciones festivas para aportar lecturas epistolares apropiadas.

Tabla de contenido

Qué significa «católicas» en el Nuevo Testamento

Nombre y destinatario

La tradición eclesial denomina «epístolas católicas» a los escritos de Santiago, Judas, dos epístolas de Pedro y las tres primeras epístolas de Juan porque, a diferencia de muchas cartas paulinas, no se dirigen a un destinatario particular (ni a una persona ni a una comunidad concreta), sino a los fieles generalmente, siguiendo el estilo de una carta de carácter «enciclopédico» o magisterial para la comunidad cristiana.1

Rasgos frente a otras cartas

En el conjunto epistolar del Nuevo Testamento, las «epístolas católicas» suelen agruparse después del ciclo paulino y presentan matices propios del género: por ejemplo, la Carta de Santiago no incluye saludos finales y apunta a una clase de destinatarios más que a personas conocidas personalmente por el autor; en 1 Juan aparece un estilo más cercano a la predicación.2

Libros que integran el conjunto

El canon católico conserva siete epístolas como «católicas»:

  • Santiago (5 capítulos)
  • 1 Pedro (5 capítulos)
  • 2 Pedro (3 capítulos)
  • 1 Juan (5 capítulos)
  • 2 Juan (1 capítulo)
  • 3 Juan (1 capítulo)
  • Judas (1 capítulo)1

Autoría apostólica en la tradición

La costumbre eclesiástica reconoce estas cartas como obra de Jacobo (Santiago), Pedro, Juan y Judas y las llama «católicas» en el sentido de universales, es decir, destinadas al conjunto del pueblo creyente.3

Lugar en el canon bíblico

Reconocimiento en concilios antiguos

Los concilios africanos afirmaron con firmeza el principio de lectura eclesial: en la Iglesia solo deben leerse las Escrituras canónicas bajo el nombre de Escritura divina.4

Dentro del Nuevo Testamento, los mismos catálogos enumeran las epístolas católicas como parte estable del canon: el Concilio de Cartago (397) incluye dos epístolas de Pedro, tres de Juan, una de Santiago y una de Judas.5

Asimismo, el Concilio de Cartago (419) reproduce esa estructura.4

Un testimonio canónico expresado en el Enchiridion Symbolorum recoge la misma cifra: siete epístolas canónicas, distribuidas entre Pedro, Santiago, Juan y Judas.6

Fijación doctrinal y defensa frente a dudas

La historia del canon muestra que, aunque existieron discusiones locales en algunos momentos, la Iglesia católica consolidó la aceptación de estos escritos como inspirados y canónicos. En la época de la Reforma, el Concilio de Trento defendió la integridad del Nuevo Testamento frente a la crítica protestante, que rechazaba libros como Hebreos, Santiago, Judas y el Apocalipsis; Trento no trató esos documentos como inferiores dentro del canon para negar su autoridad como libros enteros.7

Uso litúrgico

Las epístolas católicas ocupan un lugar real en la vida litúrgica. En el ámbito de la liturgia de las Iglesias orientales católicas, el libro de las epístolas contiene «las epístolas universales» de Pedro, Juan, Santiago y Judas.8

Además, la tradición litúrgica integra epístolas en función de su adecuación a cada celebración: muchas festividades y solemnidades reciben lecturas epistolares apropiadas, y en algunas ocasiones el relato del misterio festivo aparece en el texto de la epístola.9

Valor doctrinal y espiritual en la vida cristiana

Las epístolas católicas ofrecen una catequesis dirigida al conjunto de los creyentes: llaman a la fidelidad, fortalecen la esperanza y orientan la conducta cristiana con un lenguaje cercano a la vida real de la comunidad. Su estilo pastoral, unido al hecho de su destinatario «universal», las convierte en una lectura permanente para madurar la fe: forman la conciencia, invitan a la perseverancia y enseñan a vivir la caridad en el día a día.1

Cierta tradición patrística presenta estas epístolas dentro del elenco normativo del Nuevo Testamento, enumerándolas explícitamente como «las siete epístolas católicas» de Santiago, Pedro, Juan y Judas, y las sitúa junto a los evangelios y las epístolas de Pablo como lectura eclesial.10

Citas y referencias

  1. Epístola católica. Enciclopedia Católica, Epístola católica (1913). 2 3 4
  2. Epístola (en la Escritura). Enciclopedia Católica, Epístola (en la Escritura) (1913).
  3. Super epístolas católicas exposición, Beato Beda. Expositio super Epístolas católicas (Exposición sobre las Epístolas católicas), 1 (1850).
  4. Concilio de Cartago (d.C. 419) - Canon 24. (griego XXVII.), Documento conciliar. Concilio de Cartago (d.C. 419), Canon 24. (Griego XXVII.) (419). 2
  5. Concilio de Cartago (III) 397 - El canon de la Sagrada Escritura, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 186 (1854).
  6. El canon de la Sagrada Escritura * - Del mismo decreto y de los actos del mismo sínodo romano, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 180 (1854).
  7. Canon del Nuevo Testamento. Enciclopedia Católica, Canon del Nuevo Testamento (1913).
  8. Parte dos - La oración de la Iglesia - III. El tiempo y el espacio de la oración de la Iglesia - B. El edificio de la Iglesia - el lugar de la oración de la comunidad - 5. Artículos usados en los servicios divinos - D. Libros litúrgicos, Sínodo de la Iglesia Católica Griega Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Paska, 649 (2016).
  9. Lecciones en la liturgia. Enciclopedia Católica, Lecciones en la liturgia (1913).
  10. Lección catequética: Sobre los diez puntos de la doctrina - De las Sagradas Escrituras, Cirilo de Jerusalén. Lecciones catequéticas - Lección 4, 36 (350).
Modificado el 6 de julio de 2026 • FideScore™ 7.26Citar este artículo

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