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Evangelios apócrifos

Los evangelios apócrifos son escritos cristianos antiguos que, aunque circularon en los primeros siglos y a veces imitan el estilo de los Evangelios del Nuevo Testamento, no pertenecen al canon bíblico recibido por la Iglesia Católica. La tradición católica los estudia sobre todo como testimonio del desarrollo de la fe, de la cultura religiosa y de las corrientes teológicas de los siglos II y III, pero no los considera como Escritura inspirada ni como regla de fe.

Evangelios apócrifos
Ver información de la imagenEvangelio de Tomás y El Libro Secreto de Juan (Apócrifo de Juan), Códice II, Los manuscritos de Nag Hammadi. Textos gnósticos cristianos primitivos. Dominio Público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEvangelios apócrifos
CategoríaObra
DescripciónTextos que imitan el estilo de los evangelios canónicos pero no son considerados Escritura inspirada. Escritos cristianos antiguos que no forman parte del canon bíblico católico. Siglo II - Siglo III
Contexto HistóricoProducidos en los siglos II y III dentro de diversas comunidades cristinas, incluidas corrientes gnósticas.
Contexto TeológicoReflejan corrientes teológicas heterodoxas y la piedad popular de los primeros siglos del cristianismo.
EjemplosProtoevangelio de Santiago, PseudoMateo, Evangelio del Infancia, Evangelio de Tomás, Evangelio de Pedro, Evangelio de Felipe, Evangelio de Bartolomé, Evangelio de Matías
ImportanciaAportan información sobre el desarrollo de la fe, la cultura religiosa y las corrientes teológicas de los siglos II-III.
Importancia EclesialEstudiados por la Iglesia como testimonio histórico y cultural, pero no son norma de fe ni Escritura inspirada.
InfluenciaInfluyeron en la devoción mariana, el arte cristiano y tradiciones populares.
TipoDocumento

Tabla de contenido

Qué significa «apócrifo»

El término apócrifo designa escritos que no entran en el canon, con frecuencia porque los autores no ofrecen garantías de apostolicidad ni presentan un contenido que la Iglesia pueda recibir como expresión segura de la fe. En la práctica, muchos textos «apócrifos» adoptan títulos cercanos a figuras apostólicas y narran episodios de la vida de Jesús, María o los discípulos.

La Enciclopedia Católica describe dos rasgos frecuentes:

  • Algunos apócrifos satisfacen la curiosidad piadosa con relatos llamativos, que amplían con imaginación los «silencios» de los Evangelios canónicos.1
  • Otros textos promueven doctrinas de grupos heterodoxos, sobre todo de ambientes gnósticos, y emplean el «aire» evangélico para apoyar sus propias ideas.1

Evangelios canónicos y criterio católico

La Iglesia Católica recibe como canónicos los cuatro Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y rechaza el resto de escritos que llevan el nombre de «evangelio» sin el reconocimiento eclesial correspondiente.

San Cirilo de Jerusalén formuló con fuerza esta norma de lectura:

«Del Nuevo Testamento hay solo cuatro Evangelios; los demás tienen títulos falsos y corrompen a las almas sencillas.»2

Esa convicción se tradujo en decisiones eclesiales. El Concilio de Trento declara el canon del Nuevo Testamento (27 libros): los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las catorce cartas de san Pablo, las cartas católicas (Santiago, Pedro, Juan y Judas) y el Apocalipsis.3

Formación del canon y autoridad apostólica

La Iglesia no construyó el canon como un simple listado tardío, sino como un discernimiento guiado por la recepción común de las Iglesias. La Enciclopedia Católica explica que, desde muy pronto, los testimonios reconocen un «mínimo universal» formado por los cuatro Evangelios y el conjunto básico de la literatura paulina, mientras otros escritos quedaron en un plano secundario o discutido.4

Dentro de este proceso, la apostolicidad (relación con la predicación y la enseñanza apostólica) actuó como criterio relevante; la Iglesia también valoró la pureza doctrinal y el carácter adecuado del uso eclesial de los textos.4,5

San Agustín resume el contraste entre Escrituras canónicas y otros intentos de narración: la Iglesia solo otorga autoridad a escritos que se recomiendan por la fidelidad a la regla de fe; otros composiciones fallaron «en el carácter» necesario y, en ocasiones, introdujeron doctrinas incompatibles con la fe apostólica y católica.6

Por qué los apócrifos no entraron en el canon

La Iglesia Católica considera que muchos evangelios apócrifos no reúnen las condiciones para ser recibidos como Escritura inspirada. Los motivos más frecuentes, expuestos en la tradición católica, incluyen:

  • Exageración de los relatos y amplificaciones que chocan con el modo sobrio y catequético de los Evangelios canónicos.7
  • Títulos falsos y atribuciones indebidas a apóstoles o discípulos.2
  • Contaminación doctrinal en textos vinculados a corrientes heterodoxas (en especial, el gnosticismo).5
  • Falta de aceptación eclesial universal como libros normativos.4

La instrucción católica sobre los Evangelios subraya que los Evangelios canónicos ofrecen una visión de fe basada en testimonio histórico preciso y que la Iglesia los entrega como testimonio «íntegramente fiable», con redacción compleja y finalidad catequética.7

Clasificación de los evangelios apócrifos

Los evangelios apócrifos suelen dividirse en dos grandes grupos según su orientación:

Evangelios apócrifos de origen católico (u ortodoxo en intención)

Estos textos no buscan introducir doctrinas ajenas a la fe común, sino llenar lagunas con relatos de piedad popular. La Enciclopedia Católica presenta como ejemplo el Protoevangelio de Santiago (Protoevangelium Jacobi), que presenta el nacimiento de María y la dedicación de su infancia, y amplía con imaginación elementos que los Evangelios canónicos no desarrollan.1,1

Evangelios apócrifos de origen herético (especialmente gnóstico)

Otros textos nacen en ambientes heterodoxos. En estos casos, el «formato» evangélico se utiliza para transmitir doctrinas propias de escuelas gnósticas. La Enciclopedia Católica vincula explícitamente varios apócrifos con la tradición gnóstica (por ejemplo, el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe).8,1

Principales evangelios apócrifos

Protoevangelio de Santiago (Protoevangelium Jacobi)

Este texto cuenta elementos de la historia de María (nacimiento, educación y presentación) y se convirtió en una fuente central de tradiciones marianas. La Enciclopedia Católica afirma que el Protoevangelio introduce por primera vez narraciones como las del nacimiento milagroso de María y su dedicación al servicio del Templo.1

Además, el texto muestra rasgos compuestos (posibles documentos previos integrados) y circuló en recensiones antiguas en distintas lenguas.1

Pseudo-Mateo (Gospel of St. Matthew, Pseudo-Matthew)

La Enciclopedia Católica presenta el Pseudo-Mateo como una composición tardía atribuida a Mateo y relacionada con el Protoevangelio, aunque con narraciones que tienden a lo más extraordinario.1

Evangelio del Infancia (tradición árabe)

La tradición árabe sobre la infancia recoge materiales de diversas tradiciones apócrifas y aporta episodios milagrosos asociados al traslado y a la vida en Egipto. La Enciclopedia Católica explica que el texto es una traducción de un original siríaco perdido y que funciona como compilación.1

Evangelio de Tomás

La tradición católica describe el Evangelio de Tomás como un apócrifo citado por autores antiguos vinculados a su circulación en ambientes heréticos, y lo asocia con el gnosticismo y con interpretaciones cercanas al docetismo (es decir, una visión que reduce la realidad humana de Cristo).1,1

La Enciclopedia Católica también subraya el tono llamativo de los relatos sobre Jesús niño, con milagros extraordinarios y escenas fantásticas, en contraste con el relato sobrio de la infancia en el Evangelio de Lucas.1

Evangelio de Pedro

La Enciclopedia Católica describe el Evangelio de Pedro como un texto de carácter «intermedio», situado entre los evangelios verdaderos y los apócrifos puramente legendarios, con datación en el primer tercio o mitad del siglo II.1

Evangelio de Felipe

La tradición católica registra que solo conservan pocas secciones del Evangelio de Felipe, pero esas piezas resultan suficientes para mostrar su coloración gnóstica.1

Evangelio de Bartolomé

La tradición católica vincula el Evangelio de Bartolomé con la clasificación apócrifa del Decretum de Gelasio y con referencias patrísticas posteriores.1,9

Evangelio de Matías

La Enciclopedia Católica sitúa el Evangelio de Matías dentro de la literatura herética mencionada por Orígenes y Eusebio, con una relación atribuida a discursos secretos transmitidos por Matías en círculos gnósticos.1

Otras referencias advierten que Matías y el apóstol Mateo pueden confundirse en tradiciones apócrifas.10

Valoración católica: lectura útil, pero no normativa

La Iglesia no ofrece los evangelios apócrifos como fundamento de doctrina. Aun así, el estudio puede resultar provechoso por tres motivos:

  • Los apócrifos reflejan el modo en que comunidades de los siglos II y III intentaron imaginar episodios no narrados por los cuatro Evangelios.1
  • Permiten comprender el clima religioso de la época: piedad popular, debates doctrinales y corrientes teológicas.1
  • Muchos apócrifos muestran una dependencia de los Evangelios canónicos, y su éxito popular ayuda a entender la centralidad de los escritos recibidos por la Iglesia.1

Influencia en la piedad, el arte y las tradiciones

A pesar de su rechazo canónico, varios apócrifos influyeron profundamente en la devoción cristiana y en el arte. La Enciclopedia Católica destaca el papel del Protoevangelio de Santiago como origen de tradiciones marianas que se difundieron ampliamente, incluida la veneración temprana a María y episodios concretos narrados por el texto.1,1

Entre los efectos más visibles figuran:

  • temas marianos representados en arte cristiano,
  • relatos incorporados a leyendas y composiciones devocionales,
  • popularidad de escenas inspiradas por estos escritos.

La tradición católica recuerda, en todo caso, la distancia entre la fe que la Iglesia recibe de los Evangelios canónicos y el carácter legendario de gran parte de los apócrifos.1

Conclusión

Los evangelios apócrifos constituyen un capítulo importante de la literatura cristiana antigua: ofrecen relatos atractivos sobre Jesús y María, influyeron en la piedad popular y muestran corrientes teológicas del mundo tardoantiguo. La Iglesia Católica mantiene una distinción clara: los cuatro Evangelios canónicos fundamentan la fe con autoridad apostólica e inspiración; los apócrifos, aun cuando aporten información cultural o devocional, no sustituyen la Escritura inspirada ni la norma de la tradición eclesial.2,3

Citas y referencias

  1. Apócrifos. Enciclopedia Católica, Apócrifos (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
  2. Lección catequética: Sobre los diez puntos de la doctrina - De las Sagradas Escrituras, Cirilo de Jerusalén. Lecciones catequéticas - Lectura 4, 36 (350). 2 3
  3. Concilio de Trento 1545-1563 - Ecuménico XIX (contra novatores XVI cent.) - Sesión IV (abril 8, 1546) se aceptan los libros sagrados y las tradiciones de los apóstoles, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 1503 (1854). 2
  4. Canon del Nuevo Testamento. Enciclopedia Católica, Canon del Nuevo Testamento (1913). 2 3
  5. Evangelio y evangelios. Enciclopedia Católica, Evangelio y evangelios (1913). 2
  6. Autoridad, número, orden y plan de los evangelios. Respuesta a los ataques contra los evangelios. - Sobre la autoridad de los evangelios, Agustín de Hipona. La armonía de los evangelios, Libro I. Capítulo 1.2 (400).
  7. Parte cuatro - Lectura del Nuevo Testamento, Conferencias Episcopales Católicas de Inglaterra y Gales, y de Escocia. El don de la Escritura, 44 (2005). 2
  8. Gnosticismo. Enciclopedia Católica, Gnosticismo (1913).
  9. Egipto. Enciclopedia Católica, Egipto (1913).
  10. San Matías. Enciclopedia Católica, San Matías (1913).
Modificado el 6 de julio de 2026 • FideScore™ 8.17 • 61 visitas • Citar este artículo

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