Las Florecillas se presentan como una colección de leyendas sobre la vida franciscana temprana: buscan transportar al lector a las escenas en las que san Francisco y sus primeros hermanos vivieron y entendieron su misión. El estilo no pretende un rigor historiográfico moderno; pretende formar la mirada del creyente y conservar la memoria afectiva del Poverello (el «pobre de Asís»).1
Su encanto nace de una atmósfera propia: las Florecillas conservan el «olor» del primer espíritu franciscano y permiten contemplar a los hermanos tal como ellos se veían a sí mismos.1



