Dos grandes partes y un único acto
La Misa se compone, como unidad orgánica, de dos partes: la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía. Estas dos secciones forman un solo acto de culto, porque preparan la mesa de la Palabra de Dios y la mesa del Cuerpo de Cristo para instruir y alimentar a los fieles.
Además, la celebración convoca al pueblo de Dios para conmemorar el misterio del Señor y participa en el sacrificio eucarístico en el que Cristo permanece presente de manera real y continua bajo las especies sacramentales.
Ritos introductorios
Los ritos que preceden a la Liturgia de la Palabra (entrada, saludo, acto penitencial, Kyrie, Gloria y colecta) introducen y disponen a los fieles para establecer comunión y para escuchar la Palabra con atención y celebrar la Eucaristía dignamente.
Participación plena, consciente y activa
La instrucción litúrgica subraya que la renovación del Misal Romano busca que los fieles participen en la celebración de la Eucaristía con participación plena, consciente y activa, conforme a la naturaleza de la liturgia y a un derecho y deber derivado del bautismo.
Al mismo tiempo, la autoridad competente confía adaptaciones litúrgicas para que la celebración corresponda más plenamente a las normas y al espíritu de la Sagrada Liturgia.