Fundación
La congregación nació de la preocupación apostólica de san Francisco Coll y Guitart, O.P. (1812-1875), que constató la ignorancia religiosa y la falta de correspondencia a las exigencias de la vida cristiana entre los bautizados. Como respuesta, fundó el 15 de agosto de 1856 la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, orientándola a la santificación de sus miembros y a la educación cristiana de niños y jóvenes que vivían en el abandono o en la falta de formación religiosa.1
Desarrollo y expansión
La congregación creció y extendió su presencia más allá de Europa. La acción apostólica de Francisco Coll incluyó medios de formación y evangelización dirigidos a sacerdotes y religiosas, además de iniciativas misioneras y prácticas espirituales orientadas a renovar la vida cristiana en distintos ambientes.1
Con el paso del tiempo, las Hermanas de la Anunciata expandieron su trabajo educativo y evangelizador a Europa, América, África y Asia.1
