Orígenes y unión con Roma
Los primeros cristianos de Antioquía adoptaron el ritual de Antioquía, que más tarde dio origen al rito siríaco-west-syríaco utilizado por los siríacos católicos1. A lo largo de los siglos, parte de la comunidad siríaca buscó la unión con la Santa Sede; en 1662 se eligió a Andrés Akhidjan como patriarca católico, aunque la línea se interrumpió en 17022. La unión definitiva se consolidó en el siglo XIX, cuando Miguel Jarweh se declaró católico y estableció el patriarcado en el Monasterio de Sharfeh, en el Líbano2.
Persecuciones y desplazamientos
Durante el Imperio Otomano, los católicos siríacos sufrieron persecuciones que limitaron su desarrollo e incluso los obligaron a ejercer su fe en la clandestinidad2. La Primera Guerra Mundial y los posteriores genocidios redujeron su expansión frente a la Iglesia ortodoxa siríaca. En la década de 1920, tras la migración masiva, la residencia patriarcal se trasladó a Beirut, donde permanece hasta hoy2.
Desarrollo contemporáneo
En 2009, el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del Patriarca Ignacio Pedro VIII, y el Patriarca José Younan fue elegido, marcando una nueva etapa de liderazgo y diálogo ecuménico2. Desde entonces, la Iglesia ha reforzado su presencia en la diáspora, especialmente en América del Norte, con la eparquía de Nuestra Señora del Desembarco en Newark, EE. UU., fundada en 19952.


