La Tetrarquía y la reforma del Imperio
Diocleciano instauró la tetrarquía, una división del poder entre dos augustos y dos césares, con el objetivo de estabilizar un imperio fragmentado por crisis militares y financieras1. Su capital oriental se estableció en Nicomedia, donde, junto a Maximiano, tomó decisiones que afectarían profundamente a la comunidad cristiana2.
La situación de los cristianos antes de 303
Durante la mayor parte del reinado de Diocleciano, los cristianos gozaron de relativa paz y prosperidad; sin embargo, la creciente expansión del cristianismo era percibida como una amenaza a la unidad imperial y a la veneración de los dioses tradicionales2.



