El libro se atribuye tradicionalmente al profeta Amós, un humilde pastor y cultivador de sicómoros originario de Tecoa, una aldea situada a unos doce kilómetros al sur de Jerusalén, en el reino de Judá.1 Según la introducción del texto (Am 1,1), Amós no pertenecía a la escuela profética formal; no era «profeta ni hijo de profeta», lo que resalta su llamada directa de Dios mientras pastoreaba sus rebaños en el desierto de Judá.1 Esta procedencia rural contrasta con el entorno opulento de Samaria, capital de Israel, donde pronunció sus mensajes.
La datación del libro se sitúa en el siglo VIII a. C., específicamente en los reinados de Ozías (o Uzías) en Judá (aproximadamente 783-742 a. C.) y Jeroboam II en Israel (793-753 a. C.). El encabezamiento indica que las profecías se dieron «dos años antes del terremoto», un evento sísmico mencionado también en Zacarías 14,5, que sirve como marcador cronológico.1 Este período fue de relativa paz y prosperidad económica para ambos reinos, gracias a expansiones territoriales y comercio floreciente, pero también de profunda desigualdad social y corrupción religiosa, temas centrales en el mensaje de Amós.
En la tradición católica, la autoría mosaica del libro se acepta como inspirada por el Espíritu Santo, aunque estudios exegéticos modernos reconocen posibles redacciones posteriores para su compilación final, manteniendo la fidelidad al mensaje original del profeta.1



