La encíclica Lumen Fidei fue promulgada el 29 de junio de 2013, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, y constituye la primera encíclica del pontificado de Francisco.1
Su finalidad principal consiste en mostrar que la fe cristiana no reduce el pensamiento a la subjetividad, sino que ofrece una claridad verdadera para la existencia: una luz que nace del encuentro con Dios en Cristo y que orienta la vida personal y eclesial.2,3
