Concepto teológico-filosófico
La conciencia es «un juicio de la razón mediante el cual el hombre reconoce la calidad moral de un acto concreto» (CCC 1778)1. Se trata de una facultad interior que, aunque depende de la razón, está iluminada por la synderesis (el principio natural del bien) y debe orientarse hacia la verdad objetiva del bien y del mal2.
Bien-formada versus deformada
Una conciencia bien-formada es upright y verdadera, formulando sus juicios conforme a la razón y a la voluntad del Creador3. En contraste, una conciencia deformada o secularizada puede caer en error por negligencia, vicio o influencia externa, perdiendo su dignidad y capacidad de discernir el bien4.
