La advocación de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena identifica a la imagen de la Virgen venerada en la ciudad de Sevilla. El culto popular se expresa con homenajes solemnes y con la veneración filial del pueblo, que acude «en sus temores y esperanzas» y busca en María consuelo y amparo.1
El título «Esperanza» no reduce la devoción a un sentimiento, sino que remite a una actitud cristiana: la confianza en la acción de Dios y la perseverancia en el camino de la fe. La Iglesia conecta la presencia mariana en los santuarios con una garantía de fidelidad católica y de una esperanza genuina.2



