Offida es una localidad de las Marcas (Italia) donde la vida religiosa cultivó durante siglos una espiritualidad centrada en Cristo presente en el misterio eucarístico. La historia de la ciudad recoge también el influjo de las órdenes mendicantes, especialmente los capuchinos, que sostuvieron la predicación, el acompañamiento espiritual y las obras de misericordia en favor de los pobres.
En esta atmósfera de fe sencilla y perseverante, los santuarios y las iglesias se convirtieron en lugares de encuentro con Dios mediante la oración, la liturgia y la adoración. La Iglesia enseña que, a lo largo de los siglos, el culto al Santísimo Sacramento tomó formas cada vez más fecundas: visitas de devoción, bendición del Sacramento, procesiones solemnes y adoración pública del Santísimo Sacramento expuesto.1
