San Odo (c. 878-942)
Segundo abad de Cluny, Odo reforzó la disciplina monástica y promovió la paz entre facciones políticas, actuando como mediador entre el rey Hugo de Italia y el patricio de Roma Alberico. Su carisma y liderazgo consolidaron la posición de Cluny como centro espiritual y político.
San Mayeul (c. 900-961)
Fundador de la primera gran expansión, Mayeul impulsó la construcción de la iglesia monumental de Cluny, que llegó a ser la mayor de Cristo hasta la Basílica de San Pedro.
San Odilo (c. 985-1049)
Abad que instituyó la Conmemoración de los fieles difuntos el 2 de noviembre, una práctica que perdura en la liturgia católica. Bajo su gobierno, la red cluniacense alcanzó su mayor esplendor.
San Hugh el Grande (c. 1024-1109)
Durante su mandato, Cluny vio la culminación de su arquitectura románica y la fundación de hospitales para leprosos, demostrando una profunda caridad social. Hugh también fomentó la educación y la ciencia dentro del monasterio.
San Guillermo de Saint-Benignus (c. 962-1031)
Abad que revitalizó la vida monástica en Dijon y extendió la influencia cluniacense a Normandía, fundando el monasterio de Fécamp, que tendría gran impacto en Inglaterra.