El Monte Hermón forma un grupo de montañas que se extiende como el extremo meridional del Antilíbano, al este del Jordán, delimitando la frontera norte de Israel antiguo.1,2 Su pico más alto alcanza los 9.200 pies (aproximadamente 2.800 metros) sobre el nivel del Mediterráneo, permaneciendo nevado hasta finales del verano, lo que le valió el apelativo de «montaña de la nieve» en el Talmud, los Targums y los geógrafos árabes antiguos.1 Geológicamente, está compuesto por formaciones calizas con vetas de basalto, ofreciendo uno de los paisajes montañosos más espectaculares de Palestina, con vistas panorámicas al Líbano y la llanura de Damasco.1
En la cima de uno de sus picos se encuentran extensas ruinas, probablemente restos de un antiguo santuario pagano dedicado a Baal, de ahí la denominación Baal-Hermón mencionada en la Biblia.1 Hoy conocido como Jebel esh-Sheikh («montaña del jeque o jefe»), en referencia a su rol como centro de la religión drusa desde el siglo X, cuando su fundador, Sheikh ed-Derazi, se retiró allí desde Egipto.1 A sus pies nace el río Jordán, subrayando su importancia hidrológica.1 Se distingue del «Pequeño Hermón», una colina erróneamente identificada en algunas interpretaciones de los Salmos, ubicada al este de la llanura de Esdrelón entre el Tabor y el Gelboe.1



