El nombre Horeb aparece en el Antiguo Testamento como designación del monte donde se produjeron revelaciones clave, a menudo empleado de forma intercambiable con Sinaí. Según estudios bíblicos tradicionales, Horeb podría derivar del hebreo relacionado con «sequedad» o «desierto», evocando la árida península donde se sitúa, mientras que Sinaí se asocia posiblemente al dios lunar o al desierto circundante.4 San Jerónimo y otros autores antiguos, como Gesenius o Ewald, consideraban ambos términos sinónimos, refiriéndose al mismo pico o a la región montañosa en la península del Sinaí, entre el desierto de Palestina meridional, el mar Rojo y los golfos de Aqaba y Suez.4
Geográficamente, se ubica en una zona de unos 10.000 km2, con elevaciones como el Yabal et-Tih (entre 975 y 1200 metros). La tradición cristiana identifica el Monasterio de Santa Catalina, fundado en el siglo VI, como el sitio probable del Sinaí-Horeb, cerca del Jebel Musa (monte de Moisés), un lugar de peregrinación continua.2



